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Cuando Bertram Wooster se levantó aquella mañana con un extraordinario buen humor no sabía lo poco justificado que estaba su júbilo matinal. No sabía que se vería obligado a acudir a un peligroso lugar: Steeple Bumpleigh, la residencia de sus tíos. No sabía que allí, tras una serie de catástrofes y malentendidos, vería peligrar su bien más preciado: su soltería. Afortunadamente para él contaba con la ayuda de su mayordomo, el inteligente y lacónico Jeeves, para sacarle de apuros.
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