Joseph B. Macgregor (Registrado)
De las dos novelas que he leído de
Félix Díaz - "Uzoné, el pequeño astronauta"
y "Jimmy, Cara de Caballo" – la
segunda me ha convencido un poco menos que la primera. Ambas funcionan, para bien
o para mal, por acumulación de anécdotas. Estructurada en capítulos breves, en cada
uno de ellos se nos cuenta una aventura protagonizada por Jimmy Cara de Caballo
y por Cara de Jimmy que empieza y termina al final de cada capítulo. No
sabemos hacia dónde va el joven vaquero, cuál es su misión, por qué deambulada por
el desierto de Arizona sin rumbo fijo; no existe un conflicto central. Tal opción
no tiene nada de malo ni de bueno, es sólo eso: un modo, como otro cualquiera, de
hacer avanzar una historia. El problema de este tipo de estructura es que pueden
durar diez páginas, veinte, cien, doscientas…, y puede llegar a cansar al lector.
No considero esto un defecto ni pienso que tenga nada de malo. "Cándido" de
Voltaire posee la misma estructura
narrativa y es un libro excelente, pero pienso que en el caso de "Jimmy Cara de Caballo" esto
termina resintiendo un poco la solidez argumental de la narración. De todos modos,
pienso que quizá el autor tampoco buscó conseguir tal cosa, sino contar una historia
divertida y entretenida y esto sí que lo consigue con creces. Sin embargo, en la
otra novela - "Uzoné, el pequeño astronauta"
– elige idéntico modo de estructurar la narración y sin embargo considero que ésta
funciona mucho mejor.
Félix Díaz resultar ser un "cuentacuentos" que narra las cosas con
claridad y la sencillez, por lo que sus libros son siempre de lectura agradable,
muy ágiles narrativamente hablando.
Al igual que sucedía en uno de los cuentos incluidos en "Draco y otras historias
para niños" - "Las extravagantes aventuras
de Gu Luxan" - "Jimmy Cara de Caballo" es
una buena oportunidad para que podamos comprobar hasta dónde puede llegar
Félix Díaz cuando deja volar su imaginación:
inventar palabras nuevas, plantear situaciones absurdas que se resuelven de manera
absurda, jugar al bonito juego de la historia dentro de una historia a su vez dentro
de otra, etc., o a inventar diálogos de besugos, juegos de palabras… Da
la impresión de que el autor disfrutó mucho escribiendo este libro y por eso sabe
contagiar ese entusiasmo al lector.
"Jimmy
Cara de Caballo" me parece un libro muy aconsejable
para el público al que va dirigido (niños de 8 a 12 años) pero que pueden disfrutar
mucho también los papás y las mamás, ya que básicamente es un
cuento de humor, llenos de momentos
muy graciosos y divertidos, y en el que no se intenta sermonear al crío, sino simplemente
invitarlo a desarrollar su imaginación y a aprender a disfrutar con la lectura.
Joseph B Macgregor
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