Joseph B. Macgregor (Registrado)
Si algo tiene "Jazz Maynard 2: melodía del Raval"
es un comienzo excelente. La historia
se inicia con un clarificador flashback
protagonizado por tres niños que resultan
ser Jazz, Teo y Judas,
centrado en describir un momento que resultó crucial en sus
vidas, aquel que significó un punto de inflexión para los tres amigos: los tres
tuvieron que optar por seguir un camino u otro y cada uno eligió el que les pareció
más oportuno. Esta anécdota sirve para explicar en parte el posterior destino de
cada uno de ellos.
La primera viñeta es absolutamente impactante. Aunque los autores del cómic aseguran
que una de sus influencias más claras es el
Frank Miller de "Sin City", algo de
lo que esta viñeta y otras muchas del libro son ejemplo más que evidente, muchas
de las secuencias de acción y violencia a las que aparecen en este segundo título
me recordaron a las descritas en algunos de los mejores
cómics del Teniente Blueberry,
concretamente a la tetralogía formada por los títulos como
Chihuahua Pearl, El hombre
que valía 500.00 $, Balada por un ataud y el Fuera de la ley.
Comparado con
Jazz Maynard I: Home sweet home,
esta historia se me antoja mucho
más oscura o nocturna que la anterior; todas las viñetas están coloreadas en tonos
grises o oscuros e incluso el argumento se centra en narrar los aspectos más "negros",
aquellos que permanecen ocultos para la mayoría de la población, el lado más oscuro
de la existencia humana.
Por otro lado, el barrio del Raval se nos muestra como
un escenario de contornos más difuminados, casi invisibles diría yo, que en el anterior
título de la serie; la historia podría haber sucedido en cualquier lugar del mundo.
El Raval no posee la misma entidad o importancia como marco escénico en el cual
se desarrolla la acción, o al menos aparece descrito con menor detalle. En ese sentido,
es una obra mucho más interior que exterior; es decir, que se desarrolla sobre todo
en habitaciones o espacios cerrados.

En cuanto a la trama que sustenta la historia me da la impresión que éste es un
episodio de transición en el que se terminan algunas cosas iniciadas en el primer
episodio y se dejan otras abiertas o sin finalizar con objeto de resolverlas en
títulos posteriores.
Visualmente, el cómic mantiene las cualidades de ritmo y emoción del primer episodio,
incluso las potencia y desarrolla con mayor profundidad, sobre todo a la hora de
describir situaciones o conflictos violentos, que aparecen expuestos siempre con
toda la crudeza que el momento concreto exige.
Joseph B Macgregor
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