Pilar Alonso (Registrado)
Tras la publicación de
Catalina la Grande,
Silvia Miguens se ha atrevido con otra mujer con una leyenda negra
como apellido: Isabel II.
En esta ocasión nos encontramos con el diario íntimo de una reina en el exilio por
un lado y con la crónica de su vida por el otro.
Dicho diario, que nunca verá la luz como reconoce la propia escritora, transcurre
durante los más de treinta y cinco años que Isabel II pasó en Francia y nos muestra
los pensamientos y los sentimientos más íntimos de la protagonista, no sólo como
reina sino, y especialmente, como mujer. Sus anhelos, sus inquietudes, sus experiencias,
sus tristezas...
Algunos pasajes no me han resultado muy creíbles, pero ahí radica la libertad de
un autor cuando novela a un personaje histórico, puede tomarse la licencia de interpretar
sucesos, rumores o hipótesis según convenga a su idea del personaje en cuestión.
En la otra vertiente del libro, escrito en tercera persona, asistimos desde fuera
a los acontecimientos más importantes de la vida de la que fue reina de España.
No hay que olvidar que su reinado estuvo marcado por
intrigas y traiciones, las guerras carlistas
y la independencia de las colonias, hecho este último que resalta para mi gusto
con excesiva asiduidad.
En ocasiones la autora se detiene en hechos aparentemente intrascendentes y pasa
de puntillas por otros de mayor relevancia, tal vez porque estos últimos tenían
un componente político en los que
Miguens no ha querido ahondar, prefiriendo
centrarse en la figura de Isabel como mujer más que como reina y enlazar así con
la parte del diario que escribe desde París. Es indudable que precisamente esos
acontecimientos de índole política fueron los que marcaron el rumbo de su vida y
los que finalmente la llevaron a exiliarse en el país vecino, por lo que me habría
gustado que la autora ampliase un poquito más esa parte, que ofreciera una visión
un poco más global. La sola mención de algunos de esos sucesos, sin apenas detenerse
en ellos, me ha sabido a poco.
La novela nos acerca a una Isabel II más humana, más próxima, con la que resulta
más fácil identificarse y a través de su pluma asistimos a sus aventuras amorosas,
por las que fue tan vilipendiada y a la soledad de una reina en el exilio.
El libro, además, cuenta con un buen número de extractos de documentos reales, la
mayoría de los cuales resultan muy interesantes, aunque algunos, tal vez, rompen
un poco el ritmo de la narración, que en ocasiones resulta un tanto lenta.
Isabel II de Borbón, la reina de los tristes destinos,
es una aproximación a la figura de uno de los personajes más interesantes de los
últimos doscientos años de nuestra historia.
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