Joseph B. Macgregor (Registrado)
Lo bueno de leer a
Rosa Montero es que uno descubre que
siempre su última novela es mejor que la anterior, más que por lo que cuenta -que
pueden ser más o menos acertados o inspirados según el caso- por cómo lo cuenta.
Rosa se nos muestra en cada nuevo título como una narradora más sólida, con un mayor
dominio de los recursos narrativos – suspense, emoción, intriga, etc. - . "Instrucciones para salvar el mundo"
es buena muestra de esto que digo.
Parece que tras las agitadas aventuras medievales del rey transparente, Rosa ha
regresado de nuevo a los ambientes urbanos, mucho más habituales en su novelística,
con una trama un poco más "tranquila" y relajada que la anterior. No es que en está
novela no pasen cosas pero por ejemplo si que el conflicto principal tarda bastante
en aparecer (concretamente hasta la página 196 aproximadamente).
Esto no significa tampoco que "Instrucciones…" sea una novela
aburrida (para nada) pero sí es cierto que quizá Rosa haya querido en esta ocasión
tomárselo con más calma, optando por desarrollar una narración algo más pausada,
-sobre todo durante los primeros capítulos-, centrada más en describir las pequeñas
tragedias personales de cada uno de sus personajes, deteniéndose un buen rato en
sus vidas para que así podamos conocerlos mucho mejor y entender sus futuras decisiones
o reacciones.
Pero a partir del momento en que surge el primer conflicto, la narración va ganando
velocidad, fuerza, emoción, intriga, suspense… en definitiva: va cobrando mayor
forma y mucho más sentido. Los personajes nos interesan absolutamente y nos sentimos
motivados a acompañarlos en sus peripecias.
Enlazando directamente con lo anterior, otra característica que pienso forma ya
una especie de marca de estilo de Rosa es el profundo cariño que ésta siente siempre
por sus personajes y que sabe reflejar tan bien en sus textos. Sucede en todas los
libros que he podido leer de ella y ésta tampoco es una excepción.
Así, desde mi punto de vista, "Instrucciones para salvar el mundo"
se me muestra básicamente como una novela donde los personajes tienen una importancia
primordial. Sus protagonistas son un grupo de seres anónimos a los cuales les cuesta
cada vez más sobrevivir con sus pequeños traumas, fracasos o dramas personales en
una ciudad que vive angustiada por los
efectos del cambio climático o por los
asesinatos en serie de "El asesino de la felicidad".
Rosa los describe con simpatía, comprendiéndolos y aceptándolos para de ese modo
conseguir que nosotros como lectores lleguemos a empatizar también con cada uno
de ellos. Esto sucede por ejemplo con Matías, el taxista viudo, ya que cuando éste
decide llevar a cabo una acción más o menos impulsiva o reprobable, la entendemos
como consecuencia de una situación de enorme presión y de angustia que está viviendo
a causa de la muerte de su mujer,
víctima del cáncer. Es decir, el proceso
que lleva al taxista a tomar tan drástica determinación está muy bien descrito por
Rosa en capítulos anteriores y por lo tanto, aunque pueda resultar algo chocante
o más o menos justificable su reacción sí que es perfectamente entendible. Digamos
que lo comprendemos tan bien que lo que hace nos causa una cierta conmiseración.
Porque otra característica que pienso que define perfectamente esta novela es esa:
la tristeza, o al menos yo la he experimentado como una comedia amarga, protagonizada
por unos seres bastante "quemados" o amargados, cuyas vidas parecen haber topado
con una vía muerta. Nada de lo que cuenta
Montero en este libro me parece especialmente
gracioso, aunque tal cosa no me parece algo negativo o que reste puntos a la narración.
Al contrario, creo que uno de los principales aciertos de "Instrucciones para salvar el mundo"
es que habla de lo que pasa ahora: terrorismo, intolerancia, maltrato, prostitución,
seguridad social y hasta
mundos virtuales como Second Life
aparecen reflejados a lo largo de la narración con mayor o menor fortuna. Lo importante
es que Rosa Montero expone todos estos asuntos sin
dar la tabarra y sin subrayados excesivos, de manera limpia y clara, integrándolos
perfecta y adecuadamente en la narración y sin aspavientos ni florituras.
Muchos de los autores de la actual narrativa española parecen bastante preocupados
por hablar en sus historias de la memoria, algo que pienso que está muy bien si
se hace con gusto y sensibilidad. No tengo nada en contra de ello, pero sí que echo
de menos -y ya lo he dicho en alguna otra reseña- escritores que se atrevan a hablar
de cosas de todos los días, de la sociedad actual española.
Dentro de las excepciones que confirmarían las reglas podría destacar la última
novela de Isabel Camblor "Dios es una dama con moño" y por
supuesto "Instrucciones para salvar el mundo"
(aunque supongo que habrá algunos más).
Así, los personajes de esta novela podrían ser protagonizar perfectamente algunas
de las tragedias familiares o sociales que aparecen diariamente descritas en la
crónica de sucesos de cualquier noticiario; es decir esas personas normales y corrientes
a las cuales un buen día se le cruzan los cables y abandonan a su madre a las puertas
de un asilo, asesinan a cuchilladas a su esposa y a sus hijos o matan a una prostituta
atándola con unos cables al respaldo de una cama. No son
psicópatas ni
enfermos mentales. Los que los conocían
los tenían por unas bellísimas personas y sin embargo…
Está claro: hay un momento que esa persona normal y corriente se cansa de que lo
traten a patadas, de ir a la Seguridad Social o a cualquier otro organismo público
y que no le den respuesta adecuada ni amable a sus problemas,... un instante en
el cual se comprende que ese ser anónimo inesperadamente pueda terminar por perder
los papeles o actos con los que ni el mismo está de acuerdo.
Pienso que, en ese sentido, Rosa describe muy bien -sobre todo a través de Matías
y Daniel- por qué pueden llegar a pasar sucesos tan trágicos y terribles, cómo una
buena persona puede un buen día llegar a
cometer un crimen o qué razones pueden
llevarlo a cometer un acto reprobable o inimaginable tan sólo un día antes, aunque
siempre sin perder el tono amable y de "buen rollo", sin ponernos demasiado trascendentes
tampoco.
A la hora de resolver los diversos conflictos planteados a lo largo de la novela
es donde encuentro más "peros". Quizá ese cariño que Rosa siente por sus
personajes es lo que la lleva a regalarles
a todos (o a casi todos) un final feliz. Con esto no estoy desvelando nada pienso
ya que el tono amable de la novela no hace pensar en lo contrario; es decir que
esos happy-endings son absolutamente coherentes con este tono narrativo.
Esto es así para la mayoría de los personajes principales del libro -a excepción
de Daniel y de Ahmed - y no me parece mal ni ñoño tampoco. Es más creo que en el
caso de Cerebro o Matías, ambos merecían un cambio de suerte. Pero sí pienso que
algunos casos, como en de la
prostituta negra, aunque el futuro que
se le augura a ésta no me resulta para nada inverosímil -todas las soluciones que
se aportan son reales, existen- quizá yo habría sido mucho más pesimista a ese respecto;
es decir un poquitín más realista con el destino de la chica en cuestión.
Salvo eso, "Instrucciones…" resulta finalmente
un ejemplo más del excelente hacer de una autora que hasta ahora nunca me ha fallado
y que ha creado una novela agradable de leer, muy entretenida, repleta de personajes
entrañables, a los cuales entendemos y queremos y que además habla de las cosas
de ahora, de todos los días, algo por otro lado muy de agradecer.
Joseph B Macgregor
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Sibila (Registrado)
Compré este libro porque siempre había leído las columnas de
Rosa Montero y me habían
gustado mucho, pero no he leído ninguno de sus anteriores libros. Es por ello que
no puedo comparar respecto a ellos. Además, tengo que decir que mi opinión quizás
esté un poco sesgada porque no me gustan mucho las novelas urbanas, pero aún así
quería expresarla.
La mitad del libro (o más) transcurre describiendo a los
personajes y los acontecimientos en
sí tardan en llegar. Matías para mí es el más entrañable y con el que
el lector se encandila (al menos a mí
me pasó eso). Y, en medio de la historia, Cerebro (y Rosa) nos regalan
teorías científicas, unas conocidas
(la de los vasos comunicantes que es preciosa y que es la del batir de las alas
de las mariposas...) y otras no tan conocidas.
A mí, en particular, el libro me ha parecido entretenido, sin más. No sé cómo explicarlo...
La sensación que he tenido es la de que Rosa tenía lo que quería contar pero el
cómo contarlo surgió después. He tenido la sensación de que el mensaje de la historia
es mucho más valioso que la historia del libro en sí. Como si te encontraras una
caja de lata herrumbrosa en medio de la tierra y dentro tuviera pequeños tesoros
y sabes que en verdad esos tesoros se merecerían un continente más bonito. De hecho,
me ha gustado la moraleja, pero no la fábula, porque pienso que se habría podido
contar de otra manera. Aún así y todo pienso que el libro le puede gustar a mucha
gente ya que posee una lectura fácil y rápida.
Sibila
(Noviembre, 2008)
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