Pilar Alonso (Registrado)
“Imperium” es un término latino que puede traducirse por: poder, autoridad, dominación, soberanía... Y precisamente ése es el tema principal del que se habla en esas más de cuatrocientas páginas: el poder.
El ascenso de Cicerón, un personaje de escasos recursos, que consigue llegar a ser cónsul, es la historia de una lucha continua en un campo como la política, una profesión desvirtuada en nuestros días, y que, sin embargo, no ha perdido con el paso del tiempo la mayoría de los rasgos que la caracterizan. “¿Qué otra esfera de la actividad humana saca lo más noble que hay en el alma de los hombres y al mismo tiempo lo más bajo?”. Una se pregunta si tanto han cambiado las cosas desde entonces... o tan poco.
La novela nos retrata a un Cicerón con grandes dotes de estratega, brillante capacidad oratoria, una mente rápida, memoria ágil y una lengua a menudo mordaz, que no deja de sorprender al lector, en ocasiones por su valentía y en otras por su falta de medida.
Desde el punto de vista de Tiro, su secretario y confidente, asistimos a asambleas, debates, juicios y elecciones, y sobre todo a varios de los discursos más importantes de Cicerón, algunos pasajes realmente emocionantes. En ocasiones el lector puede perderse en los vericuetos del funcionamiento de la administración romana, como en el caso de los procesos electorales, y a pesar de ello la lectura no deja de resultar apasionante.
Una novela sobre abogados en la antigua Roma, con ritmo y con sus buenas dosis de intriga, traiciones y peligros, ambientada y documentada con esmero.
Imprescindible para los amantes de la novela histórica.
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