Anika (Registrado)
Con las palabras en portada, rodeando un corazón, el lema “Cuentos para sentir” ya indica que su contenido trata de enternecer y despertar en el niño el interés por las cosas, su utilidad y su destino, incluso por el reciclaje. Los usos que le puede dar a los objetos que día a día se tiran a la basura, que para ellos pueden convertirse en un juguete o un soporte (bote para pinturas, maceta, etc…) les dará ciertas ideas, pero el libro está narrado por la propia lata de modo que lo que leerán es lo que piensa y siente el objeto, dándole una personalidad que no tiene pero que, en la imaginación infantil, los niños aceptarán. Y ése es un buen truco para la concienciación de los niños.
Nuestros padres jugaban con cajas de cartón (muchos de nuestros hijos también lo hacen hoy día pasando absolutamente de sus regalos más caros), y recuperarán en cierta forma la esencia de una tradición así como la necesidad de tratar bien los objetos (supongo que eso dependerá también del niño, su carácter y su educación, que puede ser un handicap o no) y sumarse a esa moda en desuso que es la colaboración a un mundo más sano: el reciclaje. Pero no nos olvidemos, es un cuento, y como tal a los niños les gustará por sus aventuras.
Además tiene un formato cuidado y con solapas donde le invitarán a elegir otro objeto para que imaginen en qué se pueden convertir estos.
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