Pilar Alonso (Registrado)
Creo que nunca había disfrutado tanto de una serie de televisión como lo hice con
Hermanos de sangre (Band of Brothers), una de
las series más premiadas de la historia. Producida por Tom Hanks y Steven Spielberg,
con la colaboración del propio
Stephen E. Ambrose, consta de diez episodios
de aproximadamente una hora de duración, con un buen guión, una estupenda dirección,
y una fotografía y una banda sonora maravillosas.
Cuando vi la serie me interesé por el libro en el que estaba basada y, para mi desgracia,
no existía. Agotado, descatalogado... vayan ustedes a saber. Alguien pagó 100 euros
por el único ejemplar disponible en e-bay. Tendré que buscarlo en las bibliotecas,
me dije. Para mi sorpresa, Inédita Editores decidió, afortunadamente, lanzar una
edición de bolsillo, que no tardé en tener en mis manos.
Abrí con emoción sus páginas, esperando encontrarme con un pedacito de la Compañía
E. ¡¡Y allí estaba toda ella!!, con más detalles de los que aparecen en la serie,
con sus personajes, sus historias, sus miedos, sus
misiones... todo narrado con una prosa fluida y amena, con ritmo, con citas de los
protagonistas, anécdotas y comentarios. Desde el entrenamiento
en Toccoa, Georgia, hasta el final de la guerra, y lo que sucedió después con sus
protagonistas, no faltaba nada. Ambrose se había entrevistado con los sobrevivientes
a lo largo de varios días, había grabado sus conversaciones, tomado notas... y volcó
toda esa información en su obra.
Durante dos días me perdí en las páginas de
Hermanos de sangre.
Reí con ellos, pasé miedo, lloré, me estremecí y, cuando cerré el libro, con un
nudo en la garganta y una extraña sensación de orgullo ajeno, pensé que era uno
de los libros más increíbles que había leído nunca.
La Segunda Guerra Mundial está llena de historias de todo tipo, la mayoría conmovedoras.
Hermanos de sangre es una de ellas, la historia de
una Compañía de héroes que forjaron unos lazos de sangre que aún pervivían cincuenta
años después. Y Stephen E. Ambrose consigue que
el lector, durante unas cuantas
horas, forme parte también de ese grupo de paracaidistas, de ese puñado de hombres
que inundó el cielo de Normandía el día D.
Pilar Alonso
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