María Dolores García Pastor (Registrado)
Hatshepsut es, sin lugar a dudas, uno de los personajes más interesantes de la historia del Antiguo Egipto. Durante décadas ha sido considerada por los historiadores y estudiosos como una mujer ambiciosa, ansiosa de poder y sin escrúpulos. Afortunadamente este libro que acabo de leer analiza su historia desde una perspectiva bien diferente. La obra de Teresa Bedman y Francisco J. Martín Valentín parte para ello de los orígenes de la reina pero también de la explicación sobre la importancia que tenía en la época faraónica la figura de la esposa real así como la teogamia (se explicaban los orígenes divinos del faraón a través de la unión de su madre, la reina, con una divinidad que tomaba “prestado” el cuerpo de su padre, su antecesor). Gracias a ambos conceptos se nos hace más comprensible el sentimiento de legitimidad que tiene Hatshepsut a la hora de asumir el trono.
Prese a ser una heredera mucho más legítima que Tutmosis II, ya que su hermanastro era hijo del faraón y una esposa secundaria, y de estar preparada para heredar la doble corona gracias a su formación, la tradición la relegaba a ser esposa, reina pero nunca faraona. Las circunstancias junto con su inteligencia y determinación fueron las que propiciaron su ascenso al trono que se prolongó durante más de veinte años. Este libro nos muestra a Hatshepsut como una mujer inteligente, atractiva y curiosa que gobernó el país del Nilo con gran pericia. Su instinto político la llevó a dejar de lado las campañas militares para fomentar el dominio cultural y comercial de Egipto. La reafirmación que hace de la presencia femenina durante su reinado fue la culminación de una tradición que heredó de las primeras mujeres de la XVIII dinastía y que quería transmitir a Neferu Ra, su hija.
Con todo esto Hatshepsut: de reina a faraón de Egiptoes una obra imprescindible para los amantes de la egiptología. Sus autores llevan muchos años dedicándose a conocer “sobre el terreno” a los personajes de esta historia, dada su dilatada carrera como egiptólogos y su labor en diferentes excavaciones. Tal y como afirman en la introducción de esta obra la faraona Hatshepsut les impactó profundamente como creo que dejará impactados a los lectores que se acerquen a este libro que es el resultado de años de investigación y de ocho campañas excavando el hipogeo TT 353 perteneciente a Sen en Mut, el Mayordomo de Amón.
Sin duda Bedman y Martín Valentín ofrecen una nueva visión del reinado de Hatshepsut que se sustenta en su quehacer como arqueólogos. El nombre de esta interesante mujer fue borrado de las listas de los faraones, de los templos, de las estatuas… sabiendo la importancia que tenía el nombre para los antiguos egipcios, los autores nos ayudan a descubrir cuál fue el delito que cometió para que la condenaran a la no existencia. Con este trabajo han conseguido devolverle a la faraona su nombre, su memoria y cambiar la imagen que durante muchos años se ha tenido de ella.
Asimismo, ofrecen los datos necesarios, dentro del contexto histórico y cultural correspondiente, para poder hacer el juicio objetivo que se le ha negado. Se trata de historia con mayúsculas pero explicada de tal manera que resulta igual de accesible e interesante a la comunidad académica como al público en general y a los amantes de la historia del Antiguo Egipto.
Tras leer este libro puedo comprender la frase que Teresa Bedman me escribió en un mail en el que hablábamos sobre él: “No hay que inventar novelas, la buena historia es mucho mejor”, aunque a mí también me gustan mucho las novelas.
María Dolores García Pastor
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