Guillermo Gómez Tortosa
Parece ser que a Vázquez Montalbán le encantaba este tío. El tal Arjouni resulta ser la demostración de que el género policíaco no está muerto, pues esta novela sigue el esquema clásico a pies juntillas. Para poder hacerlo sin quedar obsoleto, en mi opinión son necesarias dos cosas:
1: Talento para saber sacar jugo a las constantes del género, en este caso los diálogos. Sin duda, Arjouni satisface este criterio. Sus diálogos son descacharrantes y desvergonzados.
2: Una aportación "diferente" para destacar del resto. Arjouni nos ofrece la visión de un inmigrante en la Europa contemporánea, lo que le da ese plus de originalidad.
Total, que los aficionados al género y los interesados en la Alemania contemporánea (atención a estudiantes de filología alemana) disfrutarán, no me cabe duda, de las peripecias del irresponsable y encantador Kemal Kayankaya.
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