Anika (Registrado)
Una cosa que me pareció tremendamente curiosa con este libro es que aun poniendo
parte de escepticismo, llegué a creerme por completo a su autora. Es decir, personalmente
puedo creer –que creo- en los
espíritus (al menos a mi manera, que
coincide con una gran mayoría de los mortales), sin embargo soy muy crítica con
el tema, no me dejo convencer fácilmente y necesito, si no soy quien vive esa experiencia,
que lo que me están contando tenga una base argumental que me convenza. Orígenes,
inicios, testimonios de terceros, cierta sensatez en lo que están contando… todo
esto es importante para dar el beneficio de la duda. Y me sorprendí leyendo un libro
convencida de que Isabel Camacho no estaba mintiendo. Estaba
contando la verdad. Muchos dirán que “su verdad”, pero me pareció, honestamente,
que era sincera.
Sólo le pongo un “pero” al libro, y es que la autora ocupa muchas páginas insistiendo
en que hay una forma de “ayudar a los espíritus en tránsito”, e insiste también
en que ella nos dirá “cómo” hacerlo, pero cuando finalizas el libro realmente no
existe ese truco, esa técnica… Lógicamente esto echará para atrás a algunos no creyentes,
sin embargo estoy segura de que, como testimonio, agradará a cualquiera que esté
interesado en conocer un poco más de
lo que hay después de la muerte.
Anika
|