Anika (Registrado)
¡Qué difícil el sentir personal de este librito! El caso es que hoy, tras haber acabado la lectura ayer noche, recuerdo lo leído y me gusta, sin embargo leerlo en su momento a veces era un tormento ¿y esto cómo se come? Fácil… El estilo me mata, esa cantidad de palabras desconocidas que he llegado a encontrar en una sola página -lejos del diccionario- como bordoneos, vihuela, tejoltas, zarambeques, horras, caireles, folías, sacabuche, tarasca, cordobanes, lezna… me sacaba de quicio, pero lo que queda tras la lectura me ha fascinado. Lo dicho, tormentoso pero con un poso increíble.
El primero, Viaje a la semilla, es el que más me costó leer y sin embargo puede que el que más me ha gustado. Tremendamente original esa vida contada al revés, empezando en el lecho de muerte y viendo cómo Marcial, siendo niño, sólo veía interés en personajes poco importantes de la casa, o el perro… A veces nos olvidamos de que una vez todos fuimos niños.
Semejante a la noche me ha gustado porque ha sido especialmente corto en comparación con el tercero, y no se ha hecho pesado, pero es el poso, insisto, lo que me gusta, no cómo cuenta lo que cuenta.
El último, Camino de Santiago, ha sido tortuoso a veces, pero no puedo evitar recordar a Juan de Amberes en ese incumplido camino, cambiado por un viaje a la Nueva España y sus correrías por allí. Finalmente me ha gustado, sí, pero ahora me voy a pensar mucho cuándo leer otro libro de Alejo Carpentier porque hay que cogerlos con ganas, tiempo y concentración.
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