Anika (Registrado)
“Gothika” es un libro de vampiros fascinante. No suelen gustame las novelas ni relatos de vampiros, supongo que por excepción puedo poner “Drácula” de Bram Stoker y “Soy Leyenda” de Richard Matheson, así que podeis imaginad a qué nivel estoy poniendo el libro de Clara Tahoces. Me era imposible imaginar que una novela de vampiros, algo de corte gótico y ambientada –en parte- en la actualidad, pudiera tener un mínimo de credibilidad, pero la autora supera estos baches con creces. Cuando acabé la novela le envié un e-mail donde ponía “Un Wow bien grande para ti”, y es que me ha resultado fascinante. Ahora os explico por qué.
Para empezar no hace falta que te gusten las novelas de vampiros para leerlo, y eso es importante, aunque aquellos que disfrutan con este género tienen que estar encantados de ver la credibilidad que rezuman sus personajes. Su fiabilidad se basa en los perfiles de los personajes, en sus cambios adaptados al ambiente en el que viven, en la fascinación que produce el personaje de Ana, y en el miedo que les hace a algunos reaccionar como lo hacen. Ambientes, personajes y sensaciones están muy bien transmitidos a pesar de que no todos los que aparecen en la novela están profundamente analizados. Esto es porque hay muchos personajes secundarios, pero Clara Tahoces, si bien les da un tiempo justo de vida en “Gothika”, también se molesta en mostrárnoslos como son, ya sea por sus actuaciones como por breves informaciones.
Existen personajes fascinantes, no sólo el de Ana o el de Analisa (que es el mismo pero en dos siglos distintos)… El salvajismo depredador de Mariana, insaciable y sociópata es terrorífico, la propia tía Emersinda es subyugante, Jeromín y su relación con Analisa es fascinante de por si debido a ese cambio que produce en la joven vampira el sólo hecho de preocuparse por él.
En el Madrid actual el joven Darío, que parece lo que no es, es indispensable, y hasta produce ternura, y qué decir de Darky o Violeta… una gótica que no duda en hacerse esclava pero que jamás baja la guardia y analiza todo lo que le ocurre…
En “Gothika” nadie es quien parece ser o como aparenta ser, y ese es un juego que ha quedado muy bien finiquitado en la novela. Prácticamente todos los personajes principales son y dejan de ser, o fueron y salen a la luz, como el caso de Silvia, que para que todo el mundo es una pija con pasta y superficial, y a la que nadie puede imaginar sufriendo (y lo que le espera…)
El hecho de alternar capítulos entre la cándida Analisa y la pérfida Ana hace que toda la novela te atrape, principalmente porque conocemos el perfil de Analisa y necesitamos saber cómo llega a convertirse en esa Ana déspota, egoísta y manipuladora que parece no tener remordimientos. Es precisamente así como vamos sabiéndolo, Clara Tahoces nos introduce a la misma persona en dos épocas distintas, en una nos va contando su horror, y en la otra el horror que produce a los demás.
No quiero terminar este comentario sin contar qué momentos han sido particularmente especiales y dignos de las mejores novelas, en “Gothika”. Supongo que quien haya leído el libro los reconocerá al instante, y quien no lo haya leído sólo entenderá una pequeña parte de lo que cuento y puede que le inste a leérselo (yo os la recomiendo):
* El despertar de Analisa en su tumba es turbador, de auténtico pánico. * La primera víctima de Analisa. Momento estremecedor para cualquiera. * Su relación con Jeromín. * La aparición de Mariana. Todo en ella es alucinante, una auténtica depravada que puede producir las peores pesadillas. * La habitación cerrada de Ana, todo un misterio que sólo cuando estás terminando la novela puedes intuir qué esconde. * La sesión de ouija en el cementerio, que le da un toque de misterio. * El colegio… Cuando Mariana se hace amiga de Celia, todo se desencadena, y el momento triunfal en el que Mariana es pillada in fraganti, así como los descensos al sótano, son de infarto.
Claro que, todos estos sentimientos de pánico o terror puede dárselos a quienes realmente tengan miedo. A lectores como yo, para quienes el terror es diversión, lo que nos produce es verdadero entusiasmo.
Un aviso a los puristas, que haberlos, haylos: debido a que la autora se ha atrevido a cambiar ciertos tópicos o incluso hacer dar a luz a una vampira (o sea una muerta), cualquier comentario en contra sólo demostraría que los puristas son como el partido político que no gana en las urnas pero se queda para meter caña. También Poppy Z. Brite hizo que una de sus vampiras diera a luz, y el cine nos mostró a hijas de Drácula. No sería digno no reconocerle a la autora su atrevimiento con estos y otros detalles, y su éxito.
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