Manel Haro (Registrado)
Cuando uno lee
Goodbye, Barcelona, debe
atender a dos aspectos importantes. Por un lado, la calidad propia de la novela.
Por otro, si esta novela es realmente el argumento que inspiró a Woody Allen (o,
como diría más concretamente
Alexis de Vilar, a la productora Mediapro)
para escribir el guión Vicky Cristina Barcelona. Vayamos
a desgranar estas dos incógnitas.
En las primeras cien páginas aproximadamente,
Goodbye, Barcelona
me ha resultado una novela escrita con un estilo directo y con un argumento bastante
sugerente. Un turista llega a la Barcelona de los bajos fondos y empieza a detallarnos
lo que va viendo y sintiendo. Pero la novela empieza a caer en picado cuando aparece
Beth. La razón es sencilla: el autor empieza a llenar páginas y páginas relatando
las experiencias sexuales de Beth y David. Y créanme, son muchas (demasiadas) páginas.
Además, se intuye un discurso demasiado machista e incluso se entrevé una visión
de
Barcelona y la cultura catalana que roza lo despreciable. Pero estos
dos rasgos del carácter de David creo que son eso, cosas del personaje y no el discurso
del autor,
Alexis de Vilar. Y si al hecho de que la novela decaiga añadimos
que el final es más que previsible (atendiendo al título), entonces tenemos un resultado
demasiado descafeinado.
La otra gran pregunta: ¿Es Vicky Cristina Barcelona un plagio de
Goodbye, Barcelona? En este
post solamente me referiré a cuestiones puramente argumentales. Por lo tanto, debido
a que no hay resolución judicial que indique el plagio, hablaré, en cualquier caso,
de coincidencias argumentales o textuales.
No podemos negar que hay coincidencias. En la novela vemos un pintor americano que
ha tenido un divorcio traumático y decide ir a Barcelona. En esta ciudad encuentra
a una joven que tiene un compromiso amoroso con otro. En la película son dos americanas
que van a Barcelona y conocen a un pintor que ha tenido un divorcio traumático.
¿Cómo se conocen los
personajes? En la novela, David va hacia
Beth en una cafetería y la invita, sin conocerla, a su fiesta. En la película, José
Antonio se dirige a las chicas en un restaurante y las invita, sin conocerlas, a
un viaje a Oviedo. Tanto en la novela como en la película, las chicas aceptan.
Otra coincidencia: el carácter inestable de Beth nos recuerda al de María Elena
en la película. No veo que haya demasiadas conexiones textuales, sino sólo argumentales.
E insisto, mientras un juez no diga lo contrario, hablaremos solamente de coincidencias,
no de plagio.
Pero un par de preguntas: ¿por qué, si Alexis de Vilar no deja de hablar a bombo
y platillo de plagio, Mediapro no se querella contra él? ¿Por qué Jaume Roures,
responsable máximo de Mediapro, no atiende a los medios sobre este aspecto y se
conforma con que sus secretarias digan que "eso son tonterías"? Estaremos atentos.
Manel Haro
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