Anika (Registrado)
Una primera nota para los padres, porque me consta que algunos
revisan qué libros leen sus hijos: La muerte de la protagonista, en “Ghostgirl”, no está narrada
de forma traumática, si no como una mera anécdota a la que se suma un toque de humor,
para pasar por alto la impresión que puede suponer el fallecimiento de una niña.
Y otro punto a favor es que cada capítulo consta de una página diseñada específicamente
para un momento de reflexión.
“Ghostgirl”
me ha traido a la memoria todas aquellas series de televisión que veía en mi adolescencia
–la que más rememoraba era la del instituto Degrassy- así como otras más contemporáneas,
e incluso un mezcladillo de ellas (Instituto Degrassy, Fama, Sensación de vivir,
Salvados por la campana, -y las actuales, por ejemplo:- Zoey 101, High School
Musical, Manual de supervivencia escolar de Ned, etc…) porque contiene
todo lo que una adolescente considera importante: el chico que te gusta y conseguir
un beso suyo. Y ya está.
Es por eso que aquí no aparecen padres, apenas salen dos profesores y tres adultos
en un momento dado pero nada más; los protagonistas son adolescentes. Una chica
(nuestra muertita) que hará locuras incluso una vez muerta para conseguir
“su beso”, un chico que además de popular y guapo no es tonto, una superpija y sus
amigas, una gótica que acabará redescubriéndose a si misma, y unos cuantos fantasmitas…
(en realidad una en particular, Prue) dispuestos a conseguir que
Charlotte se entere de una vez por todas que está muerta y no debe
jugar con los vivos. Pero es tarea imposible, así que lo que cuenta “Ghostgirl” son las peripecias
a las que se enfrenta Charlotte en ambas vidas, las que soporta
Scarlett cada vez que le presta su cuerpo a su amiga del más allá,
las artimañas de Petula y las Wendys (las superpijas)
y el recorrido personal de Damen durante el curso junto a Charlotte/Scarlett
en el que descubriremos que además de guapo y popular, sí tiene dos dedos de frente.
Hay muchas referencias musicales actuales, notas poéticas o clásicas y reflexiones
en cada inicio de capítulo (Edgar Allan Poe,
Oscar Wilde, Sylvia Brown, P. Shelley,
Emily Dickinson…) y, sobre todo, destacar reflexiones de cada momento
importante por el que pasa Charlotte y, por supuesto, que podría pasar cualquier
adolescente (enamorarse, elegir, recapacitar, etc…)
Por último señalar su cuidado y particular diseño pues es un libro que llama poderosamente
la atención, y es que en cuestión de diseño la gente de Alfaguara se lo está trabajando,
mucho y bien. La vistosidad del libro llama a gritos y es particularmente bonito.
Anika Lillo
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