Francisco Javier Illán Vivas (Registrado)
Esta novela trata de la piedra filosofal, pero también de los misterios que preocupan
a la humanidad desde hace siglos. Está situada en 1780, en Francia, más concretamente
en París y en una región tan mágica y celta como Languedoc. Y en ese año, y en esos
lugares, se suceden violentos crímenes, uno de ellos en la mismísima Notre-Dâme,
una catedral como ninguna otra en el mundo de la literatura donde es posible imaginarse
las escenas que el autor nos invita a vivir.
Crímenes que se enlazarán, inevitablemente, con otros que vienen ocurriendo desde
hace dieciocho años, tras una tormentosa noche de lluvia que casi sumerge a París
bajo las aguas. Y, alrededor de todo ello, como es costumbre ya en Patrick Ericson,
las logias, en esta ocasión los Rosacruces, depositarios del secreto de Rosarium
Philosophorum.
Seguro que cualquier desconocido lector de este comentario conoce de qué va el misterio
de la piedra filosofal: una sustancia que según la alquimia tendría propiedades
extraordinarias, como la capacidad de transmutar los metales vulgares en oro; con
dos variedades, la roja, capaz de transmutar metales innobles en oro, y la blanca,
cuyo uso transforma dichos metales innobles en plata. La roja se obtiene empleando
la Vía Seca; la blanca a través de la Vía Húmeda; en ambos casos el elemento de
partida es la pirita de hierro.
Esta piedra o elixir de la vida ha sido algo ansiosamente buscado, y codiciado,
por otra virtud que se le supone: otorgar la inmortalidad. Una característica del
oro es que se oxida más lentamente que otros metales; es decir: el oro es "inmortal";
por lo tanto, si descubrían cómo formar oro a partir de otros elementos, tal vez
podrían hacer que el pobre cuerpo mortal se volviera inmortal, que es uno de los
misterios que veremos a lo largo de esta novela, personalizado en el conde de Saint-Germain,
el Maestro.
Hay vertientes más místicas de la alquimia que creen que, en realidad, la obra y
la piedra filosofal no son realidades físicas, sino metáforas del perfeccionamiento
espiritual, aspecto desarrollado en la novela de Patrick Ericson.
Ya he comentado que se buscó para
prolongar la vida del hombre. Y aquí
quiero haceros conocedores de un caso documentado, por que es importante para la
reflexión final: una pareja y un boticario. Éste, cierto día, descubrió la piedra
y preparó el elixir de la vida, del que bebió una cucharada y le dio a beber también
a un amigo, el cual sólo bebió unas gotas ya que fue interrumpido por la aparición
de su amada. El resultado de ello fue que el alquimista murió (se supone que la
cantidad ingerida fue excesiva) mientras que su amigo experimentó los efectos de
consumir el elixir de la larga vida: pérdida de pelo, uñas y dientes. Pero a los
pocos días, reaparecieron con mayor fuerza. Hay quienes dicen que falleció a los
123 años, y que parecía más joven aún. Escritos de investigadores de alquimia señalan
que no necesitó volver a comer para vivir, y que excretaba sus necesidades biológicas
a través de la transpiración, una característica que Patrick no se olvida de recordar
en la figura de uno de los más enigmáticos
personajes de su novela.
Como veis, es necesario saber mezclar los elementos en su justa medida y tomar la
dosis precisa, y en ello, el autor ha sido un perfecto alquimista. ¿Por qué os digo
esto? Veréis, la naturaleza del enigma consiste en decir cosas reales, añadiendo
cosas imposibles. Se añade a esto la expresión en verso, o en prosa poética, y una
serie de recursos lingüísticos como la repetición (de sonidos, palabras y estructuras),
el uso de la segunda persona del singular y un tono solemne y arcaizante: y con
ello estamos en una forma antiquísima de comunicar la voluntad divina.
Todos estos elementos encontraremos en
Génesis, el ritual Rosacruz.
Una novela que, además, nos traerá recuerdos de ese París enigmático, secreto, profundo,
casi de catacumbas, que Víctor Hugo nos presentó en
Los miserables y en
Nuestra Señora de París.
¿Y la poesía? ¿Dónde está la prosa poética, me podréis preguntar?
Os leeré unas breves frases de la página 318: jamás había experimentado nada igual
en su vida... explicarle a un ciego la magia infinita de los colores... no todos
los días era seducido por un ángel.
Escribe el autor, pag 214, que el poder del amor reside en el espíritu y proviene
de Dios. Yo lo único que hago es mediar entre el hombre y el Cielo..., pues bien,
con todo cuanto os he dicho, he cumplido mi objetivo, que os apuntaba al principio,
contaros de qué va la novela sin que sepáis de qué va la novela, pues como el mismo
personaje que acabo de citar dice, Y ahora, olvida cualquier cosa te haya dicho,
pues lo que encontrarás en esta novela es una forma de resolver el misterio de la
piedra filosofal que nunca antes había sido tratado por nadie. Patrick Ericson,
ha llegado más allá que Creso, quien quiso desafiar la sabiduría divina y probar
el funcionamiento de los misterios.
Hay momentos en esta novela que todo parece tan real, que me atrevo a asegurar que
lo ha conseguido, por lo que deberemos estar pendientes los años próximos a ver
si Patrick envejece o no envejece.
Francisco Javier Illán Vivas
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