Joseph B. Macgregar (Registrado)
Esta es una novela cuya narrativa es pura inercia, movimiento constante. Por eso,
Fricción no admite lectores pasivos.
Funciona además este juguete para adultos como una suerte de homenaje al
filósofo griego Empédocles quien pensaba que el universo está en constante movimiento,
que lo que mueve el mundo es el Amor y el Odio.
Urroz parece estar de acuerdo con semejante
teoría, la fricción entre estas dos emociones humanas es lo que hace girar al mundo.
En palabras del autor: la vida es un amasijo de roces y deseos, amistades y traiciones,
celos y sueños aunados siempre a la obstinada concupiscencia de los hombres.
Pero en Fricción, no sólo se homenajea
a Empédocles de Agrigento sino a todos aquellos personajes escritores y
pensadores que más influyeron en su
autor:
Ravelais,
Cervantes,
Joyce, Mademoiselle
Bouile de Suif,
Pancho Villa,
Sergio Pitol,
Karl Popper,
José Donoso y
J.M. Coetzee.
Porque efectivamente se trata de jugar, de leer pero también de jugar.
Urroz no propone montar un rompecabezas,
nos va mostrado poco a poco las piezas y nosotros, los lectores - personajes también
de la historia, El Lector - somos los encargados de construirla.
Pero ¿Hace
Urroz trampa? ¿Nos ha ocultado intencionadamente algunas piezas?
Quizá. Así el juego resulta mucho más difícil, más complicado… ¿Más motivador? ¿Más
emocionante? Depende de las ganas de jugar que tengamos, de que estemos dispuestos
a aceptar las reglas de una narración sin reglas, de que conectemos con su sentido
del humor, sus ganas de epatar o su vocación presuntamente transgresora. Si nos
complace ser iconoclastas, irreverentes, procaces… si le divierte la literatura
como propuesta lúdica, como una suerte de juego virtual que el autor propone al
lector con absoluta generosidad y desprendimiento por su parte, sin duda, ésta es
su novela
A mí, sin embargo, qué quieren que les diga, me gusta más jugar a la “Rayuela”.
Es más auténtica y más de verdad.
Joseph B Macgregor
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