Fermina Daza (Registrado)
En ocasiones me he quejado de haber leído novelas de una extensión excesiva en relación a la historia que se quería contar. Pues bien, con esta novela elevo mis
más enérgicas quejas a su autor por no haber hecho de la misma una historia que ocupara muchas más páginas. El experimento con Charlie merecía más relato, sus
emociones, sus experiencias vitales, su felicidad, su infelicidad, su desengaño, sus descubrimientos.
Y es una lástima porque tuvo una ocasión de oro ya que después de obtener, por la semilla de esta novela, el Premio Hugo al Mejor Relato Corto en 1960, se
decidió a elaborarlo más reescribiendo una novela, pero también corta, que obtuvo el Premio Nebula seis años más tarde.
La historia generó más proyección ya que además fue adaptada al cine y oscarizada en categoría de mejor actor (Cliff Robertson lo obtuvo), y musicalizada en
importantes salas londinenses y de otras grandes ciudades europeas.
La novela tiene un lenguaje perfecto. Es decir,
Keyes utiliza el mismo como herramienta fundamental que nos adentra en la cabeza y en el corazón de Charlie y ¡de
qué manera!
4 de marzo, empezamos a saber quién es Charlie en su primer ‘informe de progreso, pero.. ¡¿ cómo?! Todo el texto está lleno de faltas ortográficas y aunque
aparece un hombre de 32 años, el que narra es un ser humano que no aparenta más de 6 años de edad mental, un niño sensible, tierno con ganas de aprender y ser
como los amigos con los que se codea en su entorno, en la panadería en donde trabaja limpiando y haciendo recados.
Parece como si la llegada de la primavera como estación fuera también la llegada de la primavera en la vida del protagonista pues -propuesto por la persona que
más empeño pone en su persona, su profesora Alice- va a ser objeto de un
experimento pionero en un ser humano con el fin de triplicar su cociente intelectual: "me
voi hacer listo", y aunque pasados los días tras la cirugía
él no nota que sea más listo, es una gozada leerlo.
Su referencia será Algernon,
un ratón de laboratorio sometido con anterioridad a la misma cirugía que él y que marcará a priori las objetivaciones del experimento.
Pronto se harán amigos del alma, pronto será su espejo, su esperanza, su futuro, su destino, su referente positivo o negativo.
Avanzan los meses y los informes de progreso muestran a un hombre que no para de conocer, de asimilar y que supera con creces lo esperado a nivel intelectual. Él
se reconoce como superdotado, pero ¿qué pasa entonces?, pues que la novela, si antes era rica en mostrar la ternura del protagonista, su bondad, así como el
egoísmo del científico artífice y de los demás seres que lo rodean, ahora mostrará que Charlie ha adquirido la facultad de recordar y de interpretar el mundo y que
tendrá que enfrentarse a su realidad emocional, y entraremos en la dolorosa tarea de soportar con él (porque todo lo vemos a través de su corazón) la desdicha de
tomar conciencia de su soledad, asistiremos al hecho de que sus referentes emocionales se van modificando y que concluirá en el triste pensamiento de que "aprender supone que las cosas en las que creía no son ciertas y nada es lo que parece".
"¿Cómo aprender a comportarse una persona con otra? ¿cómo aprende un hombre a comportarse con una mujer"
Y es que con Charlie entenderemos perfectamente que nada es más importante que la inteligencia emocional. De nada sirve el conocimiento del mundo si no
sabemos relacionarnos con nuestro entorno, que la acumulación de conocimientos no sirve para resolver los problemas fundamentales del hombre.
Charlie Gordon se enfrentará a la dificultad de saber amar a la mujer que quiere, de perdonar a la madre que no recordaba, a la hermana de la que no conocía su
existencia, al padre que lo protegía, a los amigos que lo aceptaban.
Descubre el odio hacia otro semejante, reivindica su condición de persona antes de la cirugía y sus motivaciones de superación a través de los
recuerdos, al
visualizar en ellos la necesidad que Rose, su madre, tenía por cuidar de un hijo normal, no excepcional como lo es a lo largo de toda su vida, si, excepcional por ser
retrasado mental antes del experimento, si, excepcional por ser superdotado tras la cirugía, como bien reflexiona él en uno de los informes.
La intervención quirúrgica en su cerebro le ha proporcionado un remozamiento de fachada a través de la educación y de la cultura, pero evidenciará que
emocionalmente se quedó atrás. Y ¡qué dura tarea tiene por delante! ya que será consciente de que los problemas emocionales tiene difícil solución en
comparación a los intelectuales y que la búsqueda del conocimiento en si mismo anula la búsqueda del amor y que sin un referente de sinceridad, de confianza y de
falta de egoísmo, el ser humano se
derrumba en una oscura soledad.
Pasa el verano por la vida de Charlie, se acerca el otoño y sedimenta sus experiencias,
asimila las consecuencias del experimento y verá el desenlace en Algernon,
seguirá luchando hasta que llegue Noviembre, hasta que el invierno entre en su vida.
A Charlie no se le puede olvidar nunca después de haberlo conocido, no es fácil olvidar a una persona de su talla, no es fácil dejar en la librería un personaje tan
completo y tan complejo.
Tal vez sea ciencia ficción su historia pero no los sentimientos que genera en
el lector y las lágrimas que a mí me hizo derramar.
Fermina Daza
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