Txema
Que existen otros Estados Unidos que no son los que representa George W. Bush es algo sabido y que, igualmente, el Sr. Bush es el menos interesado que esos Estados Unidos se conozcan también es notoriamente conocido. Uno de los mayores genocidios que han sucedido en la historia de la humanidad fue el que los anglosajones y otros "occidentales", en mucha menor medida, cometieron con los auténticos habitantes del continente americano. Prácticamente toda la población india de América del Norte ha desparecido y la que queda está en unas condiciones penosas. Mucho peor que los negros y que los hispanos. Viven en las famosas "reservas", exiliados en su propio país, con unos derechos muy limitados y condenados al ostracismo y al silencio.
Todo esto es lo que expone de una manera muy peculiar Louise Erdrich, una joven (47 años) escritora de Dakota del Norte, que es de padre alemán y de madre de la tribu Chipewa, que es la misma de los protagonistas de la novela.
La "peculiaridad" del libro consiste en que todos los aspectos negativos que acabo de mencionar no se explican al lector de forma reivindicativa o con un claro trasfondo social. No es una novela de reivindicación, en el sentido que se suele dar a esta palabra. Por supuesto que hay crítica política y social, pero no es la parte esencial de este relato. Filtro de amor es ante todo la historia íntima de unas personas que han sido aplastadas por la vida. Son marginados, dentro de los marginados. Su vida es una mezcla de desesperanza y sordidez, de falta absoluta de perspectiva. Limitada a los confines de la reserva. Serían afortunados sí se les pudiera considerar ciudadanos de segunda.
Sus vidas no causarán asombro a nadie y nadie les recordará. No se hablará de ellos en las noticias de la CNN, salvo para lo negativo, como queda demostrado en la novela, tendrán difícil encontrar un trabajo "normal" e, incluso, la asistencia a colegios para completar estudios medios o superiores. Sería interesante saber cual es el índice de universitarios entre la población india. Son personas a los que se ha degradado moralmente.
Por eso, y esto habría que apuntarlo en el lado negativo, resulta un poco extraño que esos personajes, sumidos en el alcoholismo, las relaciones personales complicadas, cuando no realmente malas, hablen de sus vivencias de forma tan sublime. Algunos de los relatos de los personajes de Erdrich son pura poesía. Me ha gustado especialmente el que hace de sí misma Lulú Lamartine, una de las protagonistas más interesantes y convincentes de la novela. Este relato que se titula "Las buenas lágrimas", es un auténtico canto a la vida, a la sensualidad, al goce y al no dejarse vencer, a pesar de tener a todos y a todo en contra.
Es posible que, en este aspecto, haya influido que Louise Erdrich escribiera un poemario "Jacklights", como su primera obra. Pero insisto en que a mí me resulta extraño.
Erdrich no apunta sí hay que ver el futuro de la población Chipewa con esperanza o no. Simplemente cuenta las cosas tan y como suceden cada día en una reserva olvidada de Dakota del Norte. Ese es su gran mérito. La conclusión la debemos sacar nosotros mismos.
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