Anika (Registrado)
A priori, sólo con el argumento, podría parecer un cuento aburrido y quizás hasta poca cosa, pero es todo lo contrario. Michael Ende crea dos tipos de personajes que bien podrían entenderse como “humanos” por sus personalidades: el elefante anciano, un tipo tranquilo que dedica su tiempo a observar, maravillarse con la naturaleza y ayudar a los demás, y el grupo de moscas, moscardones y larvas que van de vacilones y prepotentes. Mientras Filemón (elefante) piensa en cosas tan importantes como lo pequeño que se siente admirando la luna, las moscas quieren imponer su superioridad y mostrar al mundo que nadie puede con ellas. Para ello buscan a Filemón, pero tan absorto está éste en sus cosas que ni se entera de que ha aceptado competir con el grupo de moscas. Así, cuando el partido finaliza, Filemón sigue sin enterarse y tan feliz como antes, y las moscas, arrastradas por la lluvia, van río abajo con su superioridad a cuestas.
Me he sorprendido soltando algunas risitas. El hecho de ver a la prepotencia personalizada en moscas (ya se sabe, las moscas van a la mierda) me ha gustado, pero es que además su final es genial, porque ir de vacilón y prepotente por la vida no te lleva a nada importante. Desde luego es un cuento para recomendar, pero para niños mayores.
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