Anika (Registrado)
De los más sabios se suele decir que son excéntricos en su forma
de pensar, que pueden volverse locos, acabar con diversas enfermedades mentales
(paranoia, esquizofrenia…), y muchas otras cosas más. Considero a
Leonardo Da Vinci un
sabio, un hombre dotado para muchas cosas, inteligente y, ahora, creo que, además,
fue una buena persona.
Aun desconociendo cómo fue en realidad en su vida privada, la lectura de estas
fábulas dicen mucho de él, si no como hombre (porque es mucho
decir), como autor. Se preocupaba por la vida, por los derechos, por la supervivencia…
En sus relatos podemos observar ciertas críticas (un ejemplo: a los arribistas)
pero parecía fundamental para él expresarse de forma que quien leyera sus fábulas
entendieran que la vida era como era, y que apoyándose en buenos valores, a veces
podrían ser pisoteados pero otras, según el ejemplo, salir ganando, porque lo importante
eran, precisamente, los valores. Sin embargo no era hipócrita, cuando tenía que
describir un acontecimiento que podía terminar mal, lo hacía. Saber entender, o
saber leer entre líneas, o simplemente comprender, es suficiente para valorar sus
fábulas.
Esta edición de Ellago Ediciones, además, es preciosa. En tapa dura, con
colores anaranjados, marrones, sepias y algún toque de rojo, sus fábulas se embellecen.
Además, no dudéis que este libro es tan apto para adultos como para que lo lean
los niños, porque su contenido es ilustrativo no sólo en las imágenes,
si no también en sus cuentos.
Fascinante Leonardo.
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