pilarlb (Registrado)
Conocí a José Ignacio Velasco al leer "El horizonte de Keops" (tercera entrega de la saga) y entrevistarlo. Su gran conocimiento de ese periodo histórico al que se refiere convierte sus obras en pozos de sabiduría que el lector adquiere sin apenas darse cuenta, mientras se relaja leyendo y está atrapado en una interesante trama.
Lo más destacable es, para mí, la facilidad con que el autor muestra a personas que vivieron hace miles de años y consigue que el que lee se identifique con ellas porque están descritas con mucha humanidad: Sentimientos, aficiones, recelos, creencias, estados de ánimo, obsesiones... José Ignacio Velasco logra que el lector actual “ande de la mano” con hombres tan lejanos en el tiempo, y ello es posible porque están descritos como simples seres humanos. Ese mérito tiene la virtud de acercar de un plumazo hechos antiquísimos y convierte la lectura en un apasionante descubrimiento; el que está leyendo se hace amigo de los personajes, “vive” con ellos y es capaz de comprender muchas de sus preocupaciones, deseos o sentimientos.
El libro es un compendio de historias entrelazadas y protagonizadas por diferentes personas. Asistimos a una guerra contra los nubios, encabezada por el príncipe Keops, vemos ceremonias iniciáticas en algunos templos, entramos en la vida de la corte y los cortesanos donde conocemos a las esposas del rey Snefru y al mismo monarca con sus audiencias, costumbres y vida en general. Una caravana por el desierto, con todas sus privaciones y nuevos descubrimientos, es otra interesante historia “dentro de la historia”. La descripción de algunas fiestas tradicionales, como la de la crecida del Nilo, la invocación a los dioses, el significado de algunos de ellos, el oficio de magos y sacerdotes... La ceremonia Heb-Sed, o renovación, que ha de superar Snefru a los treinta años de reinado, está muy detallada. También vemos las técnicas de embalsamamiento y momificación entre otras muchas cosas.
Es imposible resumir en pocas palabras la cantidad de información que el autor transmite en este libro. Lo más importante es que toda la obra está rodeada de un espíritu justo, amable, conciliador y en constante búsqueda de aprendizaje, cosa que se transmite por medio de los personajes y las situaciones a las que se enfrentan, desde las más cotidianas o anecdóticas hasta las que afectan al bienestar del país.
Al final del libro, José Ignacio Velasco incluye una práctica relación de personajes y separa los reales de los ficticios.
Sin duda alguna, es una obra repleta de conocimientos, escrita de manera cercana y atractiva y que deja con el deseo de saber más y conocer más el antiguo Kemit (el país de las dos orillas.)
Pilar López Bernués
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