Carlos Ferrer (Registrado)
Jerónimo López Mozo, nacido en Gerona en 1942, pero afincado en Madrid desde inicios de los cincuenta, es un escritor con
una producción dramática abundante, con incursiones en el cuento y la novela, componente del grupo Bojiganga de teatro
independiente durante los setenta, perseguido de manera incansable por la censura a causa del contenido crítico de sus obras y
su motivación ideológica adversa al Régimen franquista, y miembro de varios consejos de redacción de diferentes revistas
culturales, en donde ha ejercido la crítica. El dramaturgo gerundense, un autor poco habitual en nuestros escenarios, ha
defendido al teatro alternativo por ser «el fundamental para cualquier renovación del teatro español, es el que puede asumir la
modernidad». Su trayectoria teatral ha merecido un importante listado de reconocimientos en los últimos años, como son el
Premio Nacional de Literatura Dramática y el Tirso de Molina en 1998, ambos por Ahlán, el Premio Serantes 2000 por La
infanta de Velázquez, el Premio Arniches de Alicante 2000 por El arquitecto y el relojero (también lo obtuvo en 1970 por
Matadero solemne y en 1978 por Como reses, escrita al alimón con Luis Matilla), y el reciente Ciudad de San Sebastián 2002
por Ella se va. Ella se va versa sobre la violencia psicológica, una perspectiva perspicaz del maltrato en una pareja formada por
una joven y un médico de supuesto talante liberal; diversos acontecimientos surgidos en el seno de su convivencia muestran la
desagradable realidad, la intolerancia y el egoísmo de él, asi como la incompetencia de la Administración para poner fin a esos
abusos y al sufrimiento de la mujer; el prometedor dulce hogar pronto se torna en una situación dantesca, a causa del
comportamiento rabioso y sutil del doctor, con la referencia eludible al tópico feminista de Nora de Casa de muñecas.
Pero la obra que centra nuestro interés es El arquitecto y el relojero, Premio Arniches 2000, en donde la memoria,
encarnada en un viejo relojero que vigila el reloj de la Puerta del Sol, se halla enfrentada a la desmemoria de la posmodernidad,
interpretada por un arquitecto encargado de remodelar el edificio. Son dos concepciones del mundo enfrentadas entre sí: el
relojero, formado en la experiencia, desea que se conserve como testimonio de una época oscura, mientras que el arquitecto,
instruido en la universidad, pretende una renovación total, sin vestigios del pasado y con ánimo de expurgo. Un drama sobre la
memoria histórica, localizado en la actual sede de la Comunidad de Madrid, alrededor de un tiempo sombrío todavía nada lejano
y que es necesario conocer, según López Mozo, para comprender nuestra cercana realidad.
Ya es el turno de que la Muestra de Teatro de Alicante deje de ser un espléndido escaparate teatral y se decida a
producir sus propios montajes, y este Premio Arniches 2000 puede ser su primera producción, ya que el Ayuntamiento de
Alicante se ha comprometido a estrenar próximamente el Arniches 2001, la pieza A ras del cielo del alicantino Juan Luis Mira..
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