|
El profesor
Tudor Parfitt descubre en 1987 durante
una estancia en la tribu africana de los lemba como estos poseen una serie de usos,
ritos y costumbres muy diferentes al resto de tribus africanas. De alguna forma,
siguen más las leyes y rituales judaicos del Antiguo Testamento: usan un cuchillo
especial para sacrificar animales en sus rituales y lo hacen en lugares altos como
los israelitas, no pueden consumir carne de cerdo y de otros animales prohibidos,
etc. Incluso sus nombres derivaban del árabe, el hebreo o alguna otra lengua semítica.
Buscando las posibles conexiones entre ambas tradiciones, el profesor Mathivha y
un anciano lemba llamado Phophi le hablan del ngoma, una especie de tambor
de madera que los lembas empleaban para guardar objetos de culto sagrados. Al parecer,
éste era transportado gracias a dos pértigas laterales, insertadas cada una de ellas
a través de dos aros de maderas, que iban adosados a cada lado del tambor. Lo llevaban
de este modo porque se consideraba un objeto demasiado sagrado como para que pudiera
tocar el suelo. De igual modo, estaba prohibido rozarlo con las manos siquiera.
Sólo podían hacerlo los sacerdotes, que pertenecían al clan de los Buba. Si alguien
se atrevía a contravenir esa orden (es decir, osaba tocar el ngoma), se
arriesgaba a perecer aniquilado por el fuego divino que surgía del interior del
tambor. También les acompañaba en todas las guerras ya que su presencia en el campo
de batalla aseguraba el triunfo. La tradición oral asegura que fue trasladado desde
Israel hasta África.
Así,
Parfitt observa la cantidad de similitudes del ngoma con
el Arca de la Alianza, lo que le hace sospechar que quizá esto le pueda servir como
pista para hallar su actual paradero.
Y lo hace con entusiasmo, animado además por Reuven Ben Arieh, un financiero y comerciante
judío, muy comprometido en su lucha contra el antisemitismo, que ve en el descubrimiento
del Arca de la Alianza una oportunidad de oro para erradicar el odio musulmán hacia
Israel y los judíos, algo con lo que sueña desde hace mucho tiempo. Tratar de demostrar
que entre ambas culturas y religiones no existen tantas diferencias.
En su investigación Parfitt recibirá la inestimable colaboración
también de Daud, un egipcio muy peculiar que hace gala de su condición de copto
en todo momento y que le ayudará especialmente en la búsqueda de textos antiguos
que puedan servirle como pista en su búsqueda del Arca.
Sus investigaciones lo llevarán a viajar infructuosamente a El Cairo, a Etiopía,
etc. sin encontrar respuestas claras, más bien callejones sin salida. Sólo a través
de unas serie de pruebas de ADN,
Parfitt conseguirá demostrar que los
sacerdotes del clan de Buba del Sur de África, guardianes del ngoma, descienden
directamente de los que sirvieron en el Templo de Jerusalén, por lo que la conexión
con el Arca es mucho más evidente, así como las pistas para encontrar su actual
ubicación.
El doctor viajará entonces a Sudáfrica en busca de nueva pistas.
Comprar "El Arca de la Alianza"
Comprar otros libros de Tudor Parfitt
|