Anika (Registrado)
Este libro es divertidísimo, al menos visto desde mi óptica. Si bien la intención no es que sea humor únicamente, lo cierto es que el autor ha estado muy acertado. Cualquier crío de la edad de los protagonistas se sentirá íntimamente relacionado con la historia de amor (el coqueteo, los deseos de gustar a la chica o al chico, de arrimarse más…) de Filip y Satina, reconocerá los celos con la llegada del diablo más malo del infierno, el joven Aziel, para más inri, ex novio de la chica… y disfrutará además porque toda la novela es una aventura llena de fantasía. Vale que hay demonios, seres horrorosos que dan pavor y todo eso, pero Kenneth Bogh Andersen ha sabido conjugar el terror con el humor. Si por un lado vemos a los que han muerto sufrir torturas infernales y eternas, por otro asistimos a momentos muy graciosos que le quitan hierro al asunto. Allí veremos incluso a David (jactándose de que venció a Goliat), conoceremos cuál es el destino de los suicidas o de qué está fabricado el palacio del diablo. Cosas curiosísimas que se unen a una historia de misterio. En “El aprendiz del diablo” los cuernos, las alas y el rabo aparecen conforme uno se hace malo, y Filip no se librará de esto… sin embargo no se suelen escribir este tipo de novelas para jóvenes cuando el terror no es el eje primordial, por eso nos aseguran un final feliz que culminará con unos momentos de emotividad y dibujará una sonrisa en los jóvenes lectores. Son cientos los niños que adoran las historias de terror, y también cientos los que tienen miedo y prefieren no leer estas historias, pero hay una serie de escritores actuales que han sabido conjugar terror y humor haciendo que estos libros sean aptos para todos. El horror está ahí, implícito en la trama y en algunas escenas, pero el humor también, por lo que le quitan hierro al asunto y arrancan sonrisas. Por eso yo no dudaría en permitir que mi hijo leyera esta novela. No les van a enseñar a ser malos, tranquilos todos, al contrario, aquí el bien en cierta forma vence al mal, y los diablos y gragones acaban cayendo simpáticos en su mayoría. Anika Lillo
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