Cicely
El autor ha pretendido con esta serie jugar con las convenciones de la novela policíaca, de modo que cada libro tiene un enfoque diferente y está contado desde una perspectiva distinta. Aunque se pueden leer separadamente, lo mejor es empezar por éste, El ángel caído que muestra un Fandorin muy distinto al de los libros posteriores y explica alguno de los motivos de su transformación. El Erast del primer libro es un detective novato que, aunque ya apunta maneras, tiene un exceso de bisoñez y de inocencia. El callo que se le formará tras el caso Azazel dejará su huella durante muchos años y le convertirá en un tipo menos ingenuo y más triste.
El personaje tiene mucho encanto, porque es admirable y a la vez patético, porque tiene una intuición formidable y a la vez se desprecia íntimamente. Puede llegar a ser ridículo en ocasiones, pero sólo por vanidad.
Una novela policíaca muy entretenida que tiene el aliciente de desarrollarse en el desconocido (para la mayoría) ambiente de la Rusia de finales del XIX, cuando muy pocas cosas hacían prever la próxima revolución.
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Gentleman
Un escritor a seguir, o mejor dicho, un personaje a seguir. Fandorin es genial, tremendamente cercano y humano. La anécdota del corsé "Lord Byron" es estupenda, entre otras. Creo, sin exagerar, que Fandorin pasará a la historia de los grandes detectives, junto con Holmes, Poirot, Pitt, Linley, Wexford, Bevilaqua (aportación patria), etc. A parte de la trama, que es muy atrayente, porque casi hasta el final vas dando bandazos, es una novela folletinesca, de aventuras, de intriga, histórica, romanticona, ambientada en una época muy atractiva, en que se dan a conocer ya lo inventos que cambiarían el mundo: la electricidad, el teléfono, el telégrafo. Además, el libro está salpicado de referencias literarias, y destila una fina e inteligente ironía, cosa extraña en la novela rusa, sobre todo comparada con los clásicos. A lo largo de su lectura enarcas un poco las cejas viendo lo "suertudo" que es Fandorin, pero llegas al final del libro y de "suertudo" nada, pobre, nadie desearía pasar por lo que pasa, ese pasaje me recuerda mucho (¡ojo! no leer voy a desvelar algo indirectamente) a "El padrino". Desde luego he disfrutado mucho con su lectura y voy a seguir con la saga. Si he de poner alguna pega sería a la edición, pues resulta que hay unas cuantas frases a lo largo de libro que están en inglés, francés o alemán, y claro, los que no hablamos idiomas nos quedamos a dos velas, podrían haber puesto la traducción a pie de página, no les hubiera costado nada.
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