Wineruda
Si a una enorme pantalla de cine (que digamos que simboliza la trama y la intriga de una novela), imaginamos que le untamos una espesa capa de miel de varios centímetros de anchura (que pensemos que son las palabras, lo que se describe en el libro, el cómo se cuenta). Tienes la opción de llamar a un equipo de limpieza (grande, por supuesto) o, también, puedes meter el dedo en la miel y probarla, saber que gusto tiene.. Yo, ya lo sabéis, metí el dedo y encontré el sabor de estos cuentos, no son mejores ni peores que otros; son cuentos que juegan, como lo haría el niño con una grabadora, con el valor de las frases, dando más valor al como, al porqué se cuentan las cosas que a las cosas en sí. La miel era dulzona, pero, sin empacharse, era un excelente dulce. Aunque siempre hay el peligro que te vengan 100.000 moscas ¿o eran 10.000?.
|