Joseph B. Macgregor
En esta ocasión, Thomas Hardy nos ofrece una tragedia en estado puro. Michael Henchard, el alcalde de Casterbridge, es el personaje central de la historia, héroe sobre el que descansa el peso de todo el relato. A lo largo de la narración, debe hacer frente a las tremebundas complicaciones que tanto él como el resto de los protagonistas principales van creando con sus mentiras y su afición a la falsa apariencia. Consecuencia de esto es que en la novela existan tan sólo dos tipos de personas: los que tienen que ocultar y mienten por un lado (Henchard, Susan, Luceta) y por otro las víctimas de estas mentiras y que son manejados por estos (Elizabeth - Jane principalmente y Farfae). Estos personajes están vivos, son seres humanos no arquetipos, con sus contradicciones, sus problemas de conciencia, sus errores y sus aciertos. Por ejemplo, el alcalde tiene momentos en los que se nos aparece como un ser despreciable o egoísta y otros en los reflexiona, se arrepiente o nos da muestra de una conmovedora humanidad. El papel del resto de los habitantes del pueblo es el de representar la brutalidad, la incultura, la intolerancia y la murmuración.
La acción del relato va avanzando por acumulación de mentiras. De este modo, la tragedia va creciendo gradualmente hasta estallar por completo en el episodio de la cencerrada, momento en el comienza el proceso de auto-destrucción de algunos de los personajes principales de la historia. A pesar de esto, la acción nunca se desmadra exageradamente, sino que la narración fluye de forma sobria y equilibrada lo que aleja la historia del culebrón y la acerca a la tragedia victoriana más pura y más clásica. En este aspecto, la única objeción que tengo que hacer es que a veces Hardy parece forzar un poco las situaciones, sacrificando incluso la verosimilitud de la historia, para de este modo enredar aun más la trama, como sucede por ejemplo en el episodio del paquete de cartas.
Aunque me convenció bastante más "Jude el oscuro", ya que me pareció mucho más profunda y arriesgada, lo cierto es que la lectura de "El Alcalde de Casterbridge" ha sido toda una experiencia, ya que la novela está narrada con gran agilidad, en ningún momento pierde interés y conforme nos acercamos al final la trama se va haciendo cada vez más y más apasionante.
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