Salvador Carrillo García
La novela relata una época en el movimiento revolucionario que se centra después del asesinato de Madero y la usurpación de Huerta en el poder. El autor, celebre figura de la novela revolucionaria se incluye en el proceso de toma de decisiones y como actor constante de las campañas militares, discusiones ideológicas y hasta anécdotas, dejando de lado la posibilidad de que estas narraciones sean de tipo ficticias, dándole al texto la dimensión de autobiográfico, utilizando como estilo principal la percepción clara y sencilla de los acontecimientos tal y como se fueron presentando.
En la novela se trata de justificar la muerte de Madero como el principal motor para que el movimiento siga su marcha, la constante descalificación de Huerta y la exaltación a Carranza hace ver que el autor estaba claramente identificado y convencido de la causa que abanderaban, en numerosas ocasiones se proyecta el futuro de los actores (mas que personajes, se hace referencia a actores políticos) en retrospectiva (cuando llegamos a Hermosillo nada me intrigó tanto como conocer a Álvaro Obregón. ¿Sería éste el grande hombre que Pani anunciaba ya? ¿¡desde entonces!? ¿como nuestra suprema figura del futuro?) dándole a un lector familiarizado con la historia claves de la misma.
En toda la novela no se menciona el nombre del narrador, lo que hace pensar que es el mismo Martín Luís Guzmán quien se presenta a sí mismo como narrador personaje, lo que convierte a la novela en autobiográfica.
En la novela se dan unas breves pero concisas reflexiones acerca de los principales actores de la revolución, así como de los lugares que van visitando; aunque se deja de lado la percepción social o política de la región en la época revolucionaria, pues la mayoría de las veces, narran eventos con poca o nula trascendencia, como fiestas, luchas callejeras, caminatas, etc.
El narrador da un lenguaje culto, y hace numerosas analogías de los militares con personajes de la antigua Roma o Grecia. Además de términos poco usuales para describir situaciones. El autor entra en contacto directo con Villa, Obregón, Adolfo de la Huerta y otros, intercambiando opiniones del movimiento, pero en ningún momento de la obra se hace notar el origen y la forma de la "causa", en toda la obra no se habla de la necesidad de derrocar a Huerta, o si se hace, es de una forma mas pasional y romántica que concreta, sin fundamentos aparentes o bases sólidas; dejando de lado por completo la situación en el centro, en el sur o en otros lugares de la república.
Tampoco se hace notar la intervención del embajador norteamericano en la deposición de Madero, mucho menos en su asesinato, ni la caducidad de la Constitución de 1857, o por lo menos de la manipulación sistemática del régimen porfirista.
A lo largo de la novela se dan matices de todos, o de la gran mayoría de los personajes en que se muestran mas humanos que lo que representan en su papel histórico, y al mismo tiempo ayuda al lector a quitarse la idea de que los héroes nacionales están a una altura gigantesca y se les despoja de toda actitud natural o cotidiana.
Creo que la novela es buena a secas, y que el mejor provecho que puede sacarse es el de desmitificar un poco a los "héroes nacionales" de la visión que tradicionalmente se nos da; pero también creo que en esta novela se refleja un poco la cuestión ideológica de las luchas sociales, en que tanto en la revolución, como en la actualidad, se pone en entredicho la validez de la lucha que se pugna, contra el móvil más íntimo y arraigado de los actores de la política, la obtención del poder.
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