AdsoDmelk
Chuck Palahniuk vuelve a la carga con sus extrañas y atrayentes historias, con sus personajes marginados, con su peculiar estilo, ese puzzle lleno de frases que te golpean en la cara, sorpresas que te esperan tras cada punto y aparte. Ese humor negro característico. Esa dura crítica al sueño americano y desde luego, al american way of life.
Confieso que cuando empecé a leer este libro me decepcionó un poco, pues me recordaba demasiado a "Nana", pero conforme iba leyendo, el interés iba en aumento, sobre todo por las reflexiones que va intercalando el autor, sobre la vida, sobre el arte, sobre las relaciones humanas. Lo que menos me interesaba era la historia y los personajes, que recuerdan más a Stephen King que a Palahniuk; o ese final, en cierto modo decepcionante por previsible. A ratos parecen dos novelas distintas, una de Chuck, (con su ironía y sus frases cortantes) y otra de Stephen (por elementos argumentales). Y yo me quedo con la de Chuck, por supuesto, porque para leer a King ya tengo al auténtico.
Creo que es una obra irregular, con muchos altibajos, pero contiene algunos momentos del mejor Palahniuk, y desde luego es muy entretenida. Tal vez empieza a repetirse un poco (esta es la tercera novela que leo suya), pero siempre consigue atraerme con sus reflexiones, en este caso sobre el arte, la grafología y en general sobre las huellas que dejamos en todo lo que hacemos. Como dice el autor, todo nuestro cuerpo, todas nuestras experiencias, todos los actos que realizamos en nuestra vida forman parte de un diario que nos muestra tal como somos. En todo lo que hacemos está nuestra impronta. En este libro, por tanto, aunque sea una obra de ficción, está la de Palahniuk.
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Cristina Alamo Zamorano
Pienso que con Diario. Una novela, Palahniuk se consolida como el escritor magnético y osado que ya se había perfilado en las novelas anteriores. Aún así, y a pesar de que Diario me ha absorbido desde el primer capítulo, pienso que a Palahniuk le queda mucho por aportar, por transmitir.
A veces sus ideas parecen bocetos de algo mucho más profundo que no llega a desarrollarse. Es un tío intrépido y culto que busca epatar pero a veces tiene más clara la forma que el contenido.
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