Gentleman
Qué puedo decir del gran Dickens que no se haya dicho ya. Era único en su creación de personajes, de ahí la acuñada frase de personajes "dickensianos", y no es de extrañar. A lo largo del libro te sumes en una narración extraordinaria y llena de talento, magnífica, con una recreación de paisajes y paisanos formidable, alternas las carcajadas más sinceras y desde lo más profundo del pecho con ese pequeño e íntimo escozor de ojos. Pero ante todo, o por encima de todo, me quedo con los personajes, con todos ellos y sin excepción, solo la recreación de uno de ellos nos llenaría un libro entero. La trama gira alrededor de la Corte Suprema y en especial sobre el juicio que une a todos los personajes y no me canso de decirlo ¡qué personajes! se me llena la boca y mira que hay, tal vez esa sería la única pega que le pongo a la novela, lo extenso de la nómina de protagonistas, en ocasiones no recuerdas quienes son. Ese Londres brumoso y sucio, industrial y rústico, mísero y rico por donde se mueven los actores del drama, en ocasiones dramón decimonónico, pero... ¡qué bonito!.
Recomendar a los futuros lectores que se lo tomen con calma, porque es un libro extensísimo, son 756 páginas de minúscula y apretada letra, pero cada una de ellas vale la pena. Y poniéndome pesado... ¡qué personajes!
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