Txema (Registrado)
A veces la causalidad, el azar, nos proporcionan satisfacciones inesperadas, momentos verdaderamente inolvidables. Algo así como lo que debió de sentir Cristóbal Colón cuando descubrió América.
Viene esto a propósito de un descubrimiento personal que he hecho navegando por la red. No recuerdo exactamente con qué motivo. El caso es que encontré un pequeño poema de una autora para mí hasta entonces desconocida, lo que certifica mi ignorancia.
El poema, escrito por Isabel Pérez Montalbán, pertenece al libro “los muertos nómadas” y me impresionó tanto que intenté conseguir algún dato más sobre su autora. La verdad es que no hay mucho y, hoy, sólo sé que es cordobesa afincada en Málaga, que ha ganado algunos premios literarios y que en los círculos literarios es bastante conocida. En aquel momento vi que había escrito bastantes más libros, uno de los cuales he conseguido y es el objeto de mi comentario. Y, tal como he dicho, es todo un descubrimiento. Se trata de “Cartas de amor de un comunista”.
El título de la obra podría llamar a engaño y, desde luego, no se puede obviar que Isabel es una mujer comprometida con una idea que, ella, convierte en sentimiento, lo que aleja sus versos del peligro de ser panfletarios. Recuerdo a Gabriel Celaya cuando decía que había que tomar partido hasta mancharse y que la poesía no podía ser un lujo cultural neutral para los neutrales (no es textual). Aquí hay una poesía comprometida desde el punto de vista político, pero al mismo tiempo –creo- es una poesía absolutamente humana, intima y vitalista. No hay ni un solo resquicio a la galería, no hay concesiones a la retórica, es a veces dura e incluso desoladora, pero siempre deja abierta la puerta a la esperanza, aunque a través del compromiso. Y añado que cuanto de eso necesitamos en estos momentos.
Algunos poemas transcriben una auténtica denuncia de la mentira y la falsedad, en otros se lee el fracaso del hombre, precisamente como consecuencia de lo anterior. Fracasa el hombre pero no la idea y, por eso, hay un mensaje de lucha para el futuro que se combina necesariamente con un mensaje de amor. Esencialmente Cartas de amor... es exactamente eso un triunfo del amor.
Desgraciadamente Isabel, no sé si deliberadamente o no, está alejada del mundanal ruido y se prodiga poco, por lo que es muy difícil encontrar sus obras. Esto es una injusticia, porque volviendo a Celaya, esta mujer sensible y comprometida hace una poesía necesaria como el aire que respiramos.
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