Joseph B. Macgregor
Reverte reconoce en el capítulo final que escribió “Un asunto de honor”, pensando en una futura adaptación cinematográfica. Añade además que no le costó demasiado tiempo ni esfuerzo realizarla: quería hacer algo de redacción rápida, que no hubiera que corregir mucho. Por último, nos expresa sus dudas acerca de cómo terminar la narración, sobre que final darle: trágico, feliz… Así que decide finalmente resolverlo todo con una conclusión abierta, pensado que el texto serviría como punto de partida para una película y dejando la responsabilidad de un final adecuado a los futuros guionistas del proyecto.
Todo esto se nota y mucho. Teniendo en cuenta su excelente punto de partida, lo bien dibujado y escrito que está el personaje de Manolo, no parece de recibo concluirlo todo con un final tan abrupto, tan brusco. Da la impresión que en realidad lo que sucedió fue que Pérez-Reverte se cansó de escribir y decidió terminarla deprisa, sin poner mucho empeño en hacer un final acorde con los planteamientos iniciales. La película, sin ser tampoco una maravilla, me pareció, en ese sentido, mucho más satisfactoria.
Por otro lado, destacar que efectivamente se lee muy bien, la acción va directa al grano y en general resulta bastante entretenida, pero, insisto: pasan pocas cosas y todo queda un pelín cojo.
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Gárgolas
Si a alguien le gusta el rudo sentido del humor de este autor y no espera una gran historia si no reirse bastante, con Cachito lo tendrá. Es muy cortito y se lee de un tirón así que no hay escusa para pillarlo y divertirte.
Nota: Hay una adaptación al cine protagonizada por Jorge Perugorría, Pepe Sancho y Amara Carmona, pero ni qué decir que no tiene nada que ver con el "librito".
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