Nofret
Nuevo libro de Arturo Pérez-Reverte, en el que de nuevo consigue un ambiente perfecto, donde cada uno de los acontecimientos que se desarrollan se van viendo, oyendo, incluso oliendo y sintiendo debido a la magistral prosa del autor. El amor de Pérez-Reverte por el mar queda patente en las magistrales descripciones de navegación y batalla, consiguiendo que no sean difíciles de leer aunque incluyan gran número de términos marineros.
La edición es muy cuidada para un libro de este tamaño y la inclusión de planos de la batalla, así como esquemas de las partes del barco de guerra, son de gran ayuda para seguir la acción. Sería inútil querer comparar esta novela con la de Pérez Galdós sobre Trafalgar, ya que se complementan perfectamente sin ser lo mismo. En este libro, la batalla se sigue desde un nivel humano muy cercano, percibiéndose los sentimientos de las personas que están allí y dan su testimonio; la novela de Galdós es una descripción desde un punto de vista más general, aunque también magistral. La inclusión de algunos anacronismos en el libro (perfectamente planeado por el autor) nos permite en algunos momentos salir de la acción y recordar que estamos leyendo sobre algo que sucedió hace doscientos años.
Consejo: Si antes de leer el libro estamos seguros de lo que es babor, estribor, barlovento, sotavento y alguna cosilla más, podremos seguir la acción de un modo mucho más eficaz.
Cómo siempre, Arturo Pérez-Reverte dará lugar a grandes críticas y a adhesiones entusiastas. Este comentario prefiere adscribirse a las segundas.
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Juan Alberto
Sé positivamente que muchos lectores de novelas de Reverte no aguantan sus novelas de guerra (El sol de Flandes, La sombra del águila, El húsar). Pues ésta es una de ellas. Y yo encantadísimo de la vida. No conozco a nadie que relate mejor hechos de acción colectiva (o sea batallas), que me haga meter en situación y hasta hacer sudar. En la vida real odio a las banderas, pero leyendo estas novelas envidio a esos héroes anónimos que se descalabran por mantener un pedazo de tela erguido, en medio de la de San Quintín.
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