Anika (Registrado)
A pesar de su título “Breve Historia de la Brujería”, este libro no es tan breve, contiene muchísima información, divulga a veces con sentido del humor horrores que se cometieron durante la caza de brujas, así como las varias inquisiciones existentes, “supuestos” perfiles sobre los distintos tipos de brujas o demonios, y tantas cosas relacionadas con el mundo brujeril que desmitifica esta leyenda exagerada hasta los límites. Y no es de extrañar, se han hecho barbaridades con las supuestas brujas, se han cometido los delitos más terribles y las pruebas más absurdas. Se ha asesinado a gente inocente, ya fueran expertos en pócimas o hierbas o no. Hubo una época en la que no había distinción, y la ignorancia, quizás, aprovechó las pocas neuronas de unos hombres que llevaban un salvaje dentro desesperado por actuar. Gracias a Dios hoy las brujas no son perseguidas (aunque a algunas deberían hacerlo para cortarles el pelo o quitarles el maquillaje porque asustan de verdad jeje)
Es curioso averiguar que la leyenda de la Caza de Brujas se ha mitificado o exagerado bastante, pues el número de víctimas no se asemeja a lo que cualquier ciudadano de a pie tiene en mente después de tantos años de creer lo contrario.
Lo más sorprendente de este libro no es el sentido del humor que pone el autor en su investigación –dado que ése es un signo de que estamos ante el auténtico Jesús Callejo- ni siquiera las acusaciones que se hacían para llevar a una persona a la hoguera, si no las “pruebas” que se hacían para averiguar si esos infelices eran o no brujos o brujas.
Desde luego el libro no tiene desperdicio. Quien creyera que sólo existió una inquisición está equivocado, quien pensara que la caza de brujas comenzó en la época medieval, va por mal camino, y quien esté convencido de que esta caza es sólo cosa de la religión, no conoce con profundidad la misoginia que se escondía bajo esta causa y los intereses personales de quienes participaron en ella.
Personalmente os lo recomiendo a todos, pero más especialmente a quienes creen en la brujería. Os resultará estupendo comprobar que existe una diferencia interesante entre “bruja” y “sanadora” o “bruja” y “vidente”, y quizás abramos muchos ojos entrecerrados. Aunque quien cree en el mal de ojo... acaba teniéndolo. Así que al loro.
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