Joseph B. Macgregor (Registrado)
Está claro que el título del libro,
Beaumarchais en Sevilla,
posee un evidente matiz irónico ya que el francés no estuvo nunca en la capital
andaluza. Durante su estancia en España, residió en la ciudad de Madrid y en sus
alrededores casi en exclusiva. Por eso,
Hugh Thomas se plantea una serie de
cuestiones a las que intenta dar respuesta en este ensayo: ¿Por qué Beaumarchais
situó sus dos obras dramáticas de mayor éxito en Sevilla, donde no estuvo jamás?
¿De dónde surgieron entonces sus personajes: Fígaro, el conde de Almaviva, Rosina
o Susan? ¿Qué personalidades reales le sirvieron como inspiración tanto para la
creación de sus personajes? ¿Están basados los argumentos de sus comedias en los
sainetes de Ramón de la Cruz?
A partir de una serie de cartas y comentarios, extraídos de diarios personales de
Beaumarchais (documentos inéditos hasta este momento en nuestro país),
pero también gracias una amplia y extensa bibliografía que le sirvió como apoyo
a su investigación, el hispanista
Hugh Thomas ha realizado una reconstrucción
de las principales anécdotas protagonizadas por éste durante su estancia en Madrid
entre 1764 y 1765. Esto le lleva finalmente todo a exponer una serie de teorías
-que no voy a desvelar para no romper el interés por la lectura del libro- acerca
de las razones que pudieron llevar al dramaturgo francés a hacer que sus inmortales
personajes tuvieran nacionalidad española y vivieran en Sevilla; ciudad que, como
ya señalé anteriormente, al parecer nunca visitó.
Pero también la narración de las peripecias de
Beaumarchais en nuestro país le sirve
a
Thomas para hacer una radiografía social bastante profunda de la
España de Carlos III, en la que están presentes no sólo usos y costumbres de la
época, sino también los prejuicios o "pecados" de la alta burguesía y aristocracia
española: el odio xenófobo por todo lo francés convive con el fenómeno social de
los afrancesados, la importancia de que las damas tuvieran amantes, el secretismo
y la hipocresía religiosa sobre todo en el terreno de lo sexual, la feroz competencia
por hacerse con el poder económico por parte de las diferentes potencias europeas,
la aceptación del
comercio de esclavos y el racismo como
algo perfectamente normal, etc.
Así en Beaumarchais en Sevilla se describe
con todo lujo de detalle, y de manera muy amena y bastante asequible, el Madrid
más costumbrista -el de sus barrios, corralas o teatros, el del fandango y la seguidilla-,
pero también el cortesano y el de las intrigas palaciegas, realizando una descripción
bastante completa de la España del siglo XVIII, en la que parecen la intolerancia
y la hipocresía social conviven curiosamente con lo festivo y lo folklórico.
Me da la impresión que quizá sin proponérselo -o a lo mejor sí-
Thomas convierte la narración de algunos
hechos protagonizados por
Beaumarchais en nuestro país -el conflicto
con Clavijo o las aventuras protagonizadas con su amante a la que quiere convertir
en "querida" del rey- en una especie de comedia de enredo muy parecida a las que
el dramaturgo escribiría poco después. El ensayista alterna perfectamente momentos
explicativos con otros más literarios o novelizados, dando lugar a un estilo fresco
y siempre entretenido, que no pierde interés.
En ese sentido, Hugh Thomas resulta ser un ensayista muy claro
en a la hora de exponer los hechos y sabe dotarlos además de la agilidad adecuada
para no resultar ni espeso ni aburrido. El resultado final es un libro con el que
uno aprende muchas cosas pero que, además, he disfrutado muchísimo.
Joseph B Macgregor
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