Anika (Registrado)
Para un niño muy pequeño, (3-4 años) el libro gustará más por lo que ve en las ilustraciones que por el sentido del juego de descubrir quién hace qué, pero conforme a su interés o su mayor edad, el juego se convierte en unas pistas a seguir para descubrir quiénes son los dueños de las huellas, en plan detective. Puesto que es prácticamente todo ilustración, las pisadas son los señuelos, más que nada porque a veces se juntan con otras y en una ocasión aparecen otras distintas (las del animal).
Se trata, pues, de que el niño le ponga imaginación a la historia, observe las huellas, adónde se dirigen, qué habrán hecho en ese lugar por el que han pasado y, finalmente, a quién o quiénes pertenecen.
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