Manel Sparks
Ésta es una de esas novelas en las que no pasa nada. Mejor dicho, pasa lo que puede pasarle a cualquiera, lo que le quita el factor extraordinario. No es una trama compleja, es sencillamente el reflejo de la realidad de una persona. Podríamos empezar a leer el libro por el capítulo dos, tres, seis... y al final, seguir por el uno. Al final, podría seguir la novela con cien páginas más o podría acabarse cincuenta páginas antes. Todo porque la vida puede tomarse por retazos, se puede empezar a ver desde un punto u otro, volver sobre un aspecto, mirar al pasado, observar el presente...
Veo en esta novela un cierto experimentalismo: el hilo argumental en sí mismo no es el que estamos acostumbrados, lo que puede llevar al aburrimiento a los lectores ávidos de emociones fuertes; el estilo narrativo también es diferente, ya que utiliza varias voces para narrar, hay un uso del diálogo muy personal... Considero que no es una novela para leer con la intención de disfrutar de una trama meditada, de unos personajes complejos... Es una novela que debemos leer con la curiosidad de que otra novela es posible y, por supuesto, lanzarse a la aventura sin prejuicios. Si estamos abiertos a descubrir una narrativa personal y diferente podremos sacar ciertas conclusiones positivas.
Dicho esto, hay que decir que en algunos momentos resulta aburrido seguir la lectura (que tampoco podemos echar en cara a la autora, ya que la sensación de tedio también la encontramos en la vida misma) y en cambio otros son más amenos. Creo que Isabel-Clara Simó ha tenido buenas intenciones con esta novela, aunque no es fácil escribir algo así y dejar satisfechos a todos los lectores. Que cada cual juzgue...
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