Anika (Registrado)
No sé por qué al leerlo pensaba en esos niños que no tienen un papá, una figura
masculina, en casa, y me dije a mí misma que este libro les pondría algo tristes.
Es un libro divertido, pero para quien tiene la figura del padre en casa, e incluso
más para aquel que tiene un padre comprometido con la educación de su hijo.
Al margen de estas reflexiones propias, el cuento narra las peripecias que un papá
tiene que pasar para conseguir que su nene se acueste, una escena habitual en casi
todas las casas donde hay críos de 3 o 4 años aproximadamente (y de menos, y de
más…), lo que resulta divertido, especialmente para los niños, que se sienten identificados
con el personaje.
El hecho de recordarles lo bien que sienta ese baño en el que no quieren meterse,
o lo buena que es la higiene bucal, viene que ni pintado para nuestros críos. Pero
quizás lo mejor sea la odisea que pasa Papá con Hipo pues admito que como muchos
padres acaba pasando por el aro, aunque en cierta forma aquí se ve de distinta manera:
como un premio.
Las ilustraciones, a pesar de lo feísimo que puede resultar un hipopótamo real cara
a cara, aquí son fantásticas, coloridas y muy descriptivas.
Anika Lillo
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