David Gil
Esta novela lleva el subtítulo Una historia de pasión, y le sienta muy bien, es exactamente eso. El personaje de Joaquín es de los más exagerados que me he encontrado, los diálogos son la mayoría extremadamente exaltados, y a veces bastante sobreactuados. La vida de estas personas parece el mismo infierno, y en todo momento se huele la tragedia, la tragedia de la vida devorada por la pasión.
Lo mejor, creo yo, es todas las vueltas que le da al tema. No se queda sólo en la historia de Caín y Abel, del envidioso que mata al niño bueno. Desarrolla los dos personajes, profundiza en ellos y eso hace surgir multitud de ideas que brotan de la historia. En el fondo Unamuno consigue llevarse el argumento principal al terreno de sus inquietudes vitales, de la imposibilidad de anular la identidad propia, del peso de la memoria, de la incapacidad de ver a los demás y mucho menos a uno mismo, de la meta final que es la muerte...
Me ha parecido un libro muy buemo, pero que está escrito en un lenguaje a veces demasiado artificioso y exagerado.
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