Ana Machancoses (Registrado)
"La herencia de Wilt", mediante una narrativa divertida, con el indiscutible humor negro de Sharpe, nos relata la vida de Wilt, (no nos olvidemos de la genial "Wilt"); un tipo que se gana la vida de profesor, casado y con sus hijas cuatrillizas. Hasta aquí todo parece normal, pero la cosa empieza a complicarse porque su mujer es muy mandona y le gusta aparentar lo que no es. Y las hijas, además de cuatrillizas y adolescentes, no tienen ni un solo pensamiento bueno..., se les ocurre cualquier maldad. Pero todo se complicará aún más cuando su mujer le busque un trabajo de verano para pagar el colegio de las niñas. Wilt deberá dar clases particulares durante el verano a un niño de una familia aristocrática para que consiga entrar a la universidad. Para dar las clases se desplazarán a la mansión de dicha familia durante todo el verano, pero nada más llegar a la casa empiezan a pasar cosas extrañas. Se encontrarán con una madre ninfómana, adultera, y alcohólica; un padre alcohólico que le gustan las mujeres obesas; una criada chismosa, y un hijo adolescente al que sólo le gusta disparar con el rifle a todo lo que se mueva, sea persona, animal o cosa. En realidad, un caldo de cultivo ideal para las cuatrillizas que no tardarán en hacer de las suyas.
Nada más llegar a la mansión se encuentran con un entierro de un viejo militar, al que sacan del ataúd y esconden su cadáver. Alguien que dispara a todos. Otros que no paran de beber martinis. Otros que buscan a sus amantes. La criada que lo sabe todo y no cuenta nada pero lo cuenta todo. El taxista, el jardinero, el cura, el policía, el mecánico, el enterrador.... pero ¿dónde está el cadáver? ¿lo enterrarán? ¿será Wilt el culpable? ¿y el hijo? ¿le dará clases al hijo?...
En realidad, toda una trama que bien se puede llevar a la gran pantalla, divertida, y que sorprende al lector por los giros que da la historia. Sucesos que van enganchando al lector que querrá ver qué es lo que va a pasar y cómo va a acabar la historia.
Un humor negro británico muy cuidado que hará sonreír y disfrutar.
Ana Machancoses
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