Fernando Martínez Gimeno (Registrado)
"El Oficinista" es una novela que nos narra la vida diaria de un trabajador de características un tanto grises y apagadas, algo monótono en un mundo dominado por la violencia y el odio. Haciendo horas extras se topa por casualidad con la secretaria del jefe y su vida da un giro completo al enamorarse de ella. Con esto, el protagonista la ve como un asidero para continuar viviendo y deseando un sueño. Como la novela está continuamente alimentándose de las ideas y de los sueños del personaje principal, Saccomanno acierta plenamente trasladando los sentimientos del mismo con una prosa muy bien amueblada y desarrollada, ya que al no haber diálogos con los que los personajes interactúan y para que el lector no se le despiste, debe ser este último quien se haga su propio planteamiento de la situación. Y debo decir que al menos conmigo lo ha conseguido. Me he sentido dentro del ambiente por el que transita este personaje que lleva todo el peso de la novela. Es pues un ejercicio literario que aunque sea bastante corta, no se nos hará pesado y además podremos disfrutar de él. Por el contrario, los elementos, o más bien dicho, la manera de contarnos los elementos que nos han de hacer a la idea de que estamos en un mundo apocalíptico se ve un poco exagerada y no terminas de explicarte cómo el protagonista que siempre esta cerca de las situaciones, nunca nos da la sensación de que esté en peligro, como si tuviese superpoderes o un aura que lo proteja. No logra transmitirme esas partes de la trama de una manera más o menos viable. Sin embargo, en la parte positiva, la descripción de la oficina donde está realizando su trabajo se nos muestra de una manea muy precisa, más de uno seguro que reconoce las situaciones que allí ocurren, y es de señalar la particular relación que mantiene con su compañero de la mesa más cercana del que hace mil y una conjeturas y piensa en mil y una formas de hacerle la vida imposible, siempre desde la pequeña distancia entre sus dos puestos de trabajo. También, los momentos más brillantes de la novela aparecen cuando se encuentra con su jefe, son de esas escenas que recuerdas por mucho tiempo por la ironía que destilan. Llegando a la parte final, tendremos una conclusión muy acorde con lo que hemos venido leyendo, que lejos de ser un final de maravilla, sí es un final muy agradecido y coherente. "El Oficinista" además se puede ver como una novela, que como dice la contraportada, es una antiutopía y muy cercana a la crítica social que en sus libros hace James G. Ballard. Es una novela irónica y dramática a la vez, que nos muestra a un pobre infeliz que hace lo que sea necesario por alcanzar sus objetivos. Creo que el escritor ha querido mostrarnos e invitarnos a hacer una reflexión sobre las apariencias y sobre cómo esta cambiando nuestro alrededor sin que la mayoría de las veces nos demos cuenta. Una lectura muy amena y muy ligera para leer con detenimiento. Fernando Martínez Gimeno
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