Ariodante (Registrado)
En cuanto a su manera de escribir, Pushkin es preciso y concreto. Afrancesado, como tocaba, Voltaire es su modelo. Adapta a la manera de ser rusa el modo de expresión de Sterne o de Hoffmann. En los Relatos hay romanticismo y hay, a la vez, toques realistas. Su descripción del maestro de postas, sus descripciones de la vida campesina, los paisajes, son realistas. Pero la acción es romántica: el tema central es el honor. El honor, como noble que es, lo ha aprendido en la cuna. Y en la ficción y en la vida real, es el tema que más le preocupa.
Pushkin
imagina un personaje Iván Petrovich Belkin, que es quien supuestamente escribe los relatos, que son rescatados por el narrador tras la muerte de Belkin. El primer relato, El disparo, es un tema clásico, que me recuerda mucho el relato Los Duelistas, escrita por Conrad en 1907, porque le veo mucho en común. Probablemente Conrad había leído a Pushkin, porque hay algo pushkiniano en esa narración.
El fabricante de ataúdes
oscila entre un humor negro y un crudo realismo; La señorita campesina es una fresca narración romántica; La ventisca, que en algunos momentos llegó a evocarme Washington Square, de Henry James, tiene un punto de fatalismo, pero sigue manteniendo el toque romántico.
Y por último, el relato (inconcluso) añadido en esta edición, Historia de la aldea de Goriújino, es bastante autobiográfico, me parece estar leyendo su propia vida, cuando va a la propiedad que al morir sus padres pasa a ser suya. Y se encierra a escribir. La descripción de la casa, de los siervos, de los alrededores y de sus costumbres una vez instalado, son su misma vida. Ariodante Noviembre 2009
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