Fermina Daza (Registrado)
No me extraña que lleve más de 100.000 ejemplares vendidos la novela de
Inês Pedrosa, ¡cómo no! si no puedes
dejar de recomendarla, incluso antes de terminarla.
Una historia de amistad, ante todo,
sincera que se narra usando un pulcro estilo narrativo lleno de elegancia, buen
gusto y sensibilidad verbal; capaz de transmitir al lector todo un mundo de emociones
y vivencias de los protagonistas, y que, al menos a mí, me ha hecho empatizar unas
veces con él y otras veces, en mayor medida, con ella, que me ha emocionado, sí,
he llorado y me he reído. Esto no es fácil leyendo, o al menos no de la manera que
lo ha conseguido.
Recojo el fragmento de una reseña que viene en la contraportada del libro y que
me parece acertadísima: "el gran éxito de la novela reside en el hecho de que la
autora ha sabido construir un mecanismo narrativo extremadamente original dándole
el desarrollo perfecto".
Y así es,
Inês Pedrosa utiliza el
monólogo para hacer hablar en esta
última conversación a los dos personajes, cien en total, cincuenta para cada uno,
alternándolos estupendamente y dotándolos de una belleza literaria poco frecuente.
Esta sucesión de monólogos mencionará unas veces el pasado, otras el presente y
otras del futuro, desde la sinceridad más noble, tal vez porque no saben si se escucharán
el uno al otro y les sirve de catarsis emocional plena, de alivio, de
reencuentro imposible después de que
entre ellos apareciera el distanciamiento provocado por la política y definitivo
por el mazazo de la muerte.
Inês Pedrosa (¡qué bien traducida por Roser Vilagrassa!) nos hipnotiza
con su narración, con esta historia hilada a través de los monólogos encajados en
un
puzzle precioso que recorren pasajes de dolor, de
ética, de creencias religiosas,
de la soledad, de la
traición, del perdón, de lo trivial,
de lo auténtico, de la complicidad que genera la amistad, de, en definitiva, la
necesidad de la comunicación.
Yo no quería que se acabara (como tampoco ellos querían que se acabara) este libro.
Los cien monólogos me han durado poco, conocer a estos dos amigos en su intimidad
acompaña tanto que no quieres quedarte sin sus palabras.
No podré prestar a nadie que no sea íntimo este libro, pues concluida su lectura,
me he dado cuenta que lo he lleno de lápiz y anotaciones.
No dejéis de leerlo, es una delicia de libro, os va a encantar, no tengo la menor
duda.
Fermina Daza
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