María Dolores García Pastor y Anika (Registrado)
Yo no sé qué tienen Dora y sus amigos pero mi hija se volvió loca con este libro. En él la protagonista de la serie Dora la exploradora y su amigo botas van de paseo a la graja y por el bosque. En ese paseo nos muestran a algunos animales. Bueno, lo cierto es que más que mostrárnoslos nos dan pistas para que adivinemos de qué animales se trata. Creo que lo mejor de todo, visto desde los ojos de los peques de esa edad, son los imanes que acompañan al libro y con los que se pueden formar palabras. Desde los nombres de los protagonistas a los de los animales que nos vamos encontrando. Un libro muy entretenido, doy fe.
María Dolores García Pastor
Anika (registrado)
Que a los niños les encantan los cuentos es un hecho, que se los cuenten más aún, pero que sean interactivos ya es la repera porque les permite aprender al tiempo que juegan, y este "Mis amigos los animales" de Dora está diseñado para su interactividad: el cuento le sugiere qué poner (dora, pato, asno, etc...) y les muestra unos recuadros donde encajar las piezas imantadas que acompañan al libro.
Las piezas están troqueladas, ellos pueden separarlas (y parecerá una bobada pero yo he visto a mis hijas encantadas de ser las protagonistas de este juego desde ese mismo comienzo, el de separar piezas troqueladas) y empezar a jugar.
El colorido del tomo es muy visual y muy certero, reconocerán enseguida a Dora y a sus amigos porque les siguen en la tele, no obstante no necesitan conocer a Dora para divertirse jugando, de modo que el libro es ideal para aprender unas cuantas palabras.
Es más, el juego no tiene por qué acabar ahí y como padres lo sabemos: esas mismas piezas sirven para hacer otras muchas palabras que nosotros mismos podemos ir sugiriéndoles, haciéndoles partícipes de un juego más extenso. De hecho con tres y cuatro años se les introduce en el mundo de las vocales y las consonantes, de modo que podemos ayudarles para que en el colegio sean más activos y les provoque una mayor autoestima al verse más seguros de si mismos con un aprendizaje que empieza con un sencillo juego de imanes.
Anika Lillo
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