Fernando Martínez Gimeno (Registrado)
Tal y como me gusta leer sobre temas apocalípticos, que no siempre tienen que ir asociados a zombis, con libros como "La Carretera" de McCarthy, "La Sequía" o "El Mundo Sumergido" de Ballard, cada uno dentro de su estilo de aprovechando la coyuntura, hacer crítica sobre la sociedad, la política o la religiosidad de su gente, con esta novela de "Staten Island" en que se habla y mucho de terrorismo y política en una supuesta ucronía me he sentido muy a gusto. Una ucronía donde se supone que debido a unos ataques terroristas y a cierta política social, se envía a unos cuantos miles de habitantes de Nueva York a una ciudad decorado en pleno desierto de Nevada. Esa ciudad decorado es un plano renovado de la ciudad de donde proceden y aunque al principio todo parece ir bastante bien y todos se adaptan a las nuevas circunstancias, pronto la imposibilidad de salir de esta “cárcel” provoca los enfrentamientos entre diferentes facciones. Son un remedo del bipartidismo americano, ya que uno se denomina “Puteros” y otros son los “Cagaos” y hay diferentes facciones más pequeñas a su alrededor, siendo parte de la trama, la manera que cada uno de estos dos grupos mayoritarios tiene de afrontar el día a día e ir ganando adeptos a su causa y a las futuras elecciones. Esos atentados terroristas, bien podrían los del 11 S y ser la excusa de Nersesian para valorar qué hubiese podido pasar en la sociedad americana de haber sido la cosa mucho más grave de lo que fue, y eso que fue una verdadera tragedia, esa fecha. Sobre todo se crítica muy ferozmente la clase política, ya que hacen y deshacen a su antojo y no tiemblan en controlar cual títeres a todos aquellos pobres diablos que se venden por un poco de pan y dejan atrás sus ideologías. Salen a relucir nombres como Reagan o Nixon, así como los dos periodistas que destaparon el Watergate, por lo que es complicado dar una fecha exacta para situar esta ucronía o los acontecimientos en qué se basa. Pero son ciertas pinceladas las que ayudan a clarificar los hechos y quizá da estos nombres para hacernos ver su papel de una forma crítica. No puedo hablar mucho de los personajes, ya que va a ir yendo y viniendo y solo Uli, que es como se llama el personaje amnésico que debe recorrer o mejor dicho, cumplir una misión, quien puede verse un desarrollo de personaje como Dios manda. Un personaje que no tiene recuerdos de lo que era antes y debe cumplir, como ya he dicho, una misión que conoceremos ya en las primeras líneas, pero en la ciudad caótica en la que se encontrará al despertar, lo tendrá más que difícil. Una ciudad, que por cómo la describe Nersesian, bien podría venirnos a la mente como las ciudades que hemos podido ver en películas como Rescate en N. Y. con Kurt Rusell o Mad Max con Mel Gibson, pues tal es el grado de deterioro y de salvajismo de sus habitantes. Una novela, o mejor dicho, una trama que hay que leer con mucha atención para ir captando esos detalles de la historia americana y del mundo y que una vez he terminado de leer, he tenido que ir corriendo a escribir la reseña para no olvidar todo lo que he visto, por lo impactante de algunas de sus escenas y aunque hay violencia, no es gratuita, obedece su uso a un fin. Si tuviera que definirla de alguna manera, podría decirse que es un viaje paranoico y a la vez claustrofóbico que va a poner en apuros a nuestra capacidad de imaginar. Todo un reto de novela que me ha dejado ganas de más. Fernando Martínez Gimeno
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