Inés Macpherson (Registrado)
¿En qué órgano habitan los secretos? ¿Se puede abrir el corazón para descubrir qué oculta la persona amada? Esa es la pregunta que Eusebio se hace a sí mismo y que lanza al lector. ¿De cuántas capas puede estar formada una persona? ¿En qué lugar se esconden las pasiones más bajas, las más perversas? Cuando uno abre las páginas de La mujer de sombra, se encuentra con una prosa exacta y medida, que tiene la palabra precisa para cada momento, para cada descripción. El amor y el sexo pueden palparse en todos sus estadios, desde la dulzura hasta la destrucción. Los personajes se van dibujando poco a poco, como si el autor hiciera un pequeño inventario de sus vidas, de sus cualidades, de sus sueños. Sin embargo, cuando ya se han diseccionado las apariencias, se entra dentro de la carne, de las entrañas. Y es que los personajes que habitan este libro tienen unas profundidades que intentan negar, pero que aflora, lentamente, hasta desparramarse y mostrar sus excesos, sus miserias, sus miedos y sus obsesiones. Porque, a veces, el amor no es suficiente. Eso le ocurre a Eusebio, un hombre con una vida cómoda, sin compromisos, sin preocupaciones que conoce a Julia, una mujer maravillosa, llena de amor y ternura junto a la que querría pasar el resto de su vida. Lástima que Julia también sea Marcia, esa mujer que su amigo Guillermo le pintó antes de morir: una mujer dominadora, capaz de llevar la humillación del cuerpo y el alma a niveles que Eusebio nunca se hubiese podido imaginar, y que querría conocer. Eusebio cree vivir una mentira, una mentira que él mismo ha creado y permitido. Y, lentamente, los fantasmas – el de Guillermo, el de Marcia y el de su relación, que a ojos de Eusebio empieza a parecer más real, más profunda – y la duda se apoderan de él hasta crearle una necesidad obsesiva: ¿dónde está escondida Marcia? ¿Cómo encontrarla? Porque Eusebio no tiene suficiente. Quiere a Julia, pero desea descubrir a Marcia, desvelar sus secretos, compartir su oscuridad. Y ya que ella no parece dispuesta a revelar su verdadero ser, su yo oculto, Eusebio decide buscar esa oscuridad en otro lugar, convirtiendo su vida en una obsesión, cavando cada vez más hondo en un mundo desconocido que le atrae y lo repele a la vez. Cargada de una profundidad visceral, esta novela camina por un lado mucho más salvaje del que imaginó Lou Reed en su canción; porque el lado de la vida en el que decide meterse Eusebio va más allá de lo salvaje o del vicio. Necesita encontrar la perversión, vestirse con ella, vivir y revolcarse en ella y, tal vez así, comprender a Julia-Marcia y amarla como cree él que necesita. Así como en la nueva película de Steve McQueen, Shame, el personaje de Michael Fassbender parece buscar en el sexo una forma de vaciarse, de no sentir, de desaparecer, en La mujer de sombra Eusebio parece condenado a buscar una nueva manera de sentir, sea amor, odio, placer o incluso asco; pero, en definitiva, volver a sentir. Contra más deplorable sea la acción, más necesidad tiene de probarla, porque así será más real, más potente, más oscura. Pero, ¿cuántos círculos del infierno es capaz de bajar para considerarse a la altura de Marcia y Guillermo? Y, lo que es más importante, ¿encontrará a Julia-Marcia al final del pozo que él mismo ha construido? La mujer de sombra desgrana historias morbosas, perversiones que incomodan y abruman al lector. Y, sin embargo, están escritas de una manera que mueven a seguir leyendo. Y es que uno quiere saber hasta dónde podrá llegar el protagonista; cuál será la última parada en su particular viaje al infierno. Un infierno que, además, construye él con sus propias manos y del que, después, no sabe escapar. En definitiva, una novela absorbente y morbosa que provoca la compasión y el rechazo por partes iguales. Un viaje obsesivo hacia la oscuridad más devastadora que puede habitar el alma humana.
Inés Macpherson
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