Pilar Alonso (Registrado)
Nancy Kilpatrick ha sido ganadora del premio Arthur Ellis
y varias veces finalista del Bram Stoker y el Aurora. Ha publicado
diecinueve novelas y cinco colecciones de cuentos, y es conocida en el ámbito internacional
por su oscura fantasía y sus obras de misterio.
A pesar de ello, compararla con
Anne Rice me parece un poco exagerado,
y decir incluso que la supera, mucho más, al menos a juzgar por esta novela. Lo
único que ambas tienen en común es que escriben sobre
vampiros, nada más.
A los personajes de Kilpatrick les falta la fuerza que sí poseen
los de Rice, al menos en sus primeras obras. No logran caer simpáticos al lector,
especialmente André, siempre dominado por la ira, que insulta a Carol llamándola
“puta” entre otras cosas y a la que incluso
maltrata físicamente. Las justificaciones
para su comportamiento (caso de las que hubiera, que me resulta difícil asumir),
esa historia triste y desgarradora que uno espera encontrar para explicar su actitud,
apenas ocupan un par de párrafos, insuficiente para ponerse en la piel del personaje
y tratar de comprender el funcionamiento de su mente y mucho menos el trato que
dispensa a Carol. Así es que tenemos a un protagonista que sí, en algunos momentos
puntuales se muestra afectuoso, e incluso amable, que en la cama es una fiera, pero
que durante toda la trama no destila más que ira y desprecio.
Por su parte, Carol, la protagonista femenina, tampoco convence. Es evidente que
poco puede hacer en las circunstancias en las que transcurre su historia, pero resulta
tan... “pava”, tan desdibujada, que tampoco logra capturar el interés del lector.
Y del resto de
personajes, poco que decir. Hay algunos
muy interesantes, como Julien o Morianna, vampiros viejos, cuyo potencial no explota
en absoluto, limitándose a utilizarlos como accesorios, como relleno.
La trama no está mal. Tiene algunos toques originales y hacia la mitad mejora bastante
el ritmo, pero no deja de ser otra novela de vampiros del motón, con algunos giros
interesantes y ciertamente entretenida, pero que se lee con la misma facilidad con
la que se olvida.
Pilar Alonso
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