Doctor Lecter (Registrado)
Este libro me ha dejado de piedra. Por primera vez, Grisham se aleja de la ficción y relata una historia real, y lo hace de maravilla.
En el libro se demuestra que la ley en Estados Unidos, simplemente, no funciona. La policía queda fatal, y con razón. Sólo fue necesario que una única persona dijera haberlo visto con la víctima para que fueran a por él, y la policía trató de buscar todas las pruebas posibles que lo incriminaran.
Además, durante el juicio se cometieron muchos errores. Ron Williamson tenía serios problemas mentales y nadie se molestó en hacerle las pruebas pertinentes. No sólo lo condenaron a muerte, sino que a su supuesto cómplice, Dennis Fritz, lo condenaron a cadena perpetua.
Pero no fue el único caso de inocentes injustamente condenados. En otro asesinato que hubo (llevado por los mismos detectives que llevaron el caso de Williamson), obligaron a los dos sospechosos a hacer una confesión falsa mediante amenazas e insultos, y, aún hoy en día siguen en prisión.
Además Williamson se hizo amigo de otro preso en el corredor que también era inocente. Sólo Dios sabe cuántos inocentes están allí encerrados. Sin duda el sistema no funciona.
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