Ariodante (Registrado)
La autora entrevista al Sheik en el año 1923, ya en su ancianidad y en la cercanía a la muerte. Pero su potencial carismático sigue en pie, constantemente recibe visitas que le besan las mangas de su chilaba, peticionarios y devotos le esperan en la puerta. La mirada de sus ojos, sin embargo, denota la fuerza de su baraka, la gracia de Alá, una especie de protección que le acompañó toda su vida.
El Raisuni (Zinat,1875- Rif,1925), procedente de la nobleza jerifeña en decadencia, se define a sí mismo como "salvaje e indomable", que se rebela "contra su propio mandatario, pues no estaba dispuesto a soportar situaciones de injusticia, por lo que decide tirarse a la montaña montado a caballo para obtener más emoción, que estando en su casa leyendo libros".
En la obra nos cuenta sus famosos secuestros; el de Walter Harris, corresponsal del diario London Times en Tánger, el del norteamericano Ion Perdicaris, (cuya versión cinematográfica, cambiando protagonistas, podemos ver en El viento y el león) y del coronel de la guardia del sultán sir Harry Maclean, por las cuales exigió altísimos rescates.
Sin embargo, como cuenta en el libro, a todos ellos los trató con guante blanco, con extremada cortesía, hasta el punto que todos en sus memorias o en sus cartas, hablan de él en términos elogiosos y dándole la razón en sus actuaciones, cosa que en alguno podría tratarse del síndrome de Estocolmo, pero es curioso que sean todos los que reaccionen así.
Raisuni era un líder de la vieja escuela, era un asesino-erudito, un “caballero” medieval cuyo respeto por la ley de la hospitalidad le impedía tratar mal a un huésped, aunque no le impedía hacer una masacre con sus enemigos.
Después de dar muchos bandazos políticos, en sus últimos años, se inclinó más por apoyar a España frente a Abd-el Krim, y ello le costó prisión y finalmente, la vida. Ariodante Mayo 2010
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